DIA: 1

ORACION

María, cuando sonríes, es como si echaras mil palomas al aire. Llamaba la atención a todos tu silencio ya cuando eras niña. Siempre tan callada, sentadita mirando al crepúsculo. María, pienso que sólo estando ahí me haces compañía. Me parece que vivo el salmo: «Tú, Señor, enciendes mi lámpara, Dios mío, tú alum­bras mis tinieblas».

María, Niña aún, tienes algo de madre que vive desde siempre en mi casa. ¿Qué secretos guardaba tu silencio adolescente? ¿Por qué te gustaba tanto la ventana asomada al poniente? A ti te gusta el silencio sin más, o mirar por la ventana. Un regusto interior te salía fuera cuando con­templabas, y el paisaje te acariciaba el alma. A veces recitabas algún salmo. Tú eres la que será siempre la Madre de los contemplativos. Una maestra que nos está haciendo falta en estos tiempos tan vertiginosos y de tanta algarabía que nos impide pensar, orar, contemplar. Enséñame a contemplar, a orar, a formular salmos, al menos en este mes de mayo, que venimos a cantarte y a traerte flores.

JESUS MARTI BALLESTER