DIA: 23

ORACION

VIRGEN... QUE EL SOL MÁS PURA

... Tú que surcas el aire y eres aire

y eres gloriosamente transparencia

y límpida materia en forma humana

vuelve hacia mí tu aérea majestad

y reparte la brisa de tus dedos,

cuerda a cuerda,

en el son prometido de mi alma

y en la música amarga de mi pena.

Tú que estás a mi lado por las noches

velando oscuramente mi pureza,

y meciendo mi trigo jubiloso

y lavando mi risa en agua fresca,

vuélvete hacia mí, Señora, tu hermosura

y que la vea mi corazón silente

a través del amor con vista trémula.

Enlaza los sarmientos de mis brazos

en tu misericordia,

y mi tiniebla cubre con tu mirada

y ténme en tu regazo la cabeza.

Tu que mueves el gozo de los pájaros

en círculos de luz que me rodean

en espacio y alegría;

Tú que el agua del mar y las estrellas,

Tú, Virgen, que las hojas

y el ruido de la nieve cuando cae,

y todo lo que flota y lo que vuela...

Yo sé que te he mirado

y que aún en mis pupilas tu presencia

humanamente desvalida vive,

Y que mi fe en tus ojos se recuerda.

 (Leopoldo Panero)

¡Qué hermoso y cuánta belleza, pero esa fantasía y es estupendo que los poetas digan de ella todas las maravillas que su cariño les sugiere, pero ni la vida de María era así, ni su acción hoy en nosotros se manifiesta de esta manera. No nos engañemos. Ella pisaba tierra como cada uno de nosotros, y cuando apareció embarazada sufrió como cualquier madre soltera, y cuando tuvo que subir a Belén a empadronarse no fueron los angelitos a por ella,  y cuando buscaban posada tuvo que ir de puerta en puerta y cuando a José se le acababan los dineros, no llegó el banquero a socorrerla. No. La poesía hace soñar y es muy bonita pero la realidad es otra cosa, más sencilla, pero más costosa. Sin hablar de la huída a Egipto, y de la búsqueda de trabajo allí para vivir y del regreso por el desierto y por la arena, que cuando se hacía más fina, paralizaba sus pies al caminar, y cuando llega a Nazaret y se da cuenta del asombro y la maledicencia de los vecinos, que no comprenden cuánto misterio alberga aquella madre tan joven y con cuánto cariño la envuelve permanentemente el Padre. Cuando Jesús se fue a predicar el Reino y la dejó sola, cuando le veía maltratado y en la calle dolorosa cargado con la cruz y clavado en ella en el Calvario y recibiéndolo muerto en sus brazos, sufrió vehementemente de verdad.  Ella es la peregrina en la fe, que está capacitada para comprender todas nuestras situaciones, acoger nuestras plegarias, porque las comprende, ya que no se ha visto exenta de los problemas humanos, sino que ella misma los ha padecido. Ha estado envuelta en nuestras mismas dificultades y problemas, quitado el pecado. Pero conoce mejor que nadie su maldad y quiere ayudarnos y nos ayuda como nadie a no caer en él y a librarnos de sus consecuencias fatales y por eso la aclamamos Refugio de los pecadores y le oramos, Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores. “Y tenme en tu regazo mi cabeza”. Amen...

JESUS MARTI BALLESTER