DIA: 5

ORACION

“Sea cual fuere el cuidado que otras personas le puedan dar a un niño, éste no las seguirá si su madre no lo acompaña.  Pero con su madre atravesará los bosques, cruzará los ríos, hará frente al hambre y a las fiebres.  Durante las guerras muchas madres fueron encontradas muertas con su hijo, aún vivo, acostado junto a ellas.  En el camino de la esperanza, mantén en tu mano la mano de la Virgen María.  Con ella ya no estás solo.  Ella es la fuente de vida, nuestra alegría y nuestra esperanza”, dijo el Cardenal Van Tuan.

Asámonos fuertemente a la mano de la Madre de Dios, que es también nuestra madre, como lo hizo San Juan, que así pudo hacer frente a todos los contratiempos, tentaciones, persecuciones, destierro en Patmos, muerte. Cundo el niño se ve en peligro llama a su madre, aunque no esté presente, y cuando llega la hora de la muerte es la última palabra que murmura el hombre, en nombrarla gasta la último energía de vida: Madre, Mare, marona, Mater, Mare de Deu, de Montserrat, de Guadalupe, dels Desamparats, ampareume, de la Salud, de la Paloma, de Covadonga, la Santiña, Madre del Pilar, Mare de Deu del Lledó, Mare de Vallivana, de Lourdes, de Fátima, de Luján, del Carmen, Reina de los Angeles, de los Apóstoles, de los Patriarcas, de las vírgenes, de Todos los Santos. Madre de los tentados, de los atribulados, de los sin trabajo, de los sin techo, de los drogadictos, de los ludópatas, Madre de los adictos, Madre de los pecadores, Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.

JESUS MARTI BALLESTER