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BEATA SOR JOSEFA DE SANTA INES DE BENIGÁNIM 21 de enero Autor: Jesus Marti Ballester |
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BENIGANIM
EN EL VALLE DE ALBAIDA Josefa
nació en Benigànim el 9 de Febrero de 1625, de padres muy modestos en bienes
de la tierra y en una pobrísima casa de la calle de San Miguel. Fue bautizada
el mismo día de su nacimiento en la iglesia parroquial de Benigànim, de la
Purísima Sangre de Cristo, este portento de santidad. Josefa pasa de la niñez a la adolescencia,
sirviendo a su tío don Bartolomé Tudela, baile de la población. En esta
mansión de los Cuquerella, con su huerto, balsa para el regadío y lavadero de
la casa, riñe la joven las primeras batallas contra el demonio y recibe del
Señor los carismas celestiales de su consolación y familiaridad. EL
ACOSO Un
criado de don Bartolomé, enamorado de su belleza, la acosa día y noche. La
jovencita que ama a la virginidad más que su vida, se estrellan las
apetencias pecaminosas del mancebo, que, enloquecido por el deseo, le dispara
un trabucazo que no, no acertó. Las balas quedaron incrustadas, dejando su
huella, en las paredes de la escalera. No creyéndose aun segura, la joven se
desliza a la casa contigua por una angosta ventanilla que, sin un prodigio
manifiesto del Señor, no hubiera podido pasar. Aquello decidió a Josefa a
desposarse con Jesús, en las religiosas agustinas de la población. AQUELLA
CASA ERA UN CIELO En
el huerto de la casa entre frutales, plantas y flores pasaba el día ocupada Josefa y allí, Jesús se le
manifestaba y hablaba con ella en una familiar y sencilla conversación. En la
balsa del huerto, se le apareció el Niño Jesús mientras ella lavaba la ropa.
Fue siempre Josefa muy hábil lavandera, y al Señor le atraía aquella
habilidad de su amada y con frecuencia llegaba para estar a su lado mientras
ella fabricaba espumas de jabón y acariciaba las ropas, que salían limpias de
sus manos y que a los rayos de sol, al secarse, despedían el buen olor a agua
limpia y a jabón de serranía. SU
SIMPLICIDAD Josefa
era analfabeta, tanto y era tal su
sencillez que rayaba en simplicidad. Pero Dios se complace en estos
ignorantes, y por su candidez de paloma los hace vasos de elección y les
privilegia con el milagro para hacer posible lo que la ciencia humana, de que
carecen, no les enseñó. Así era Josefa, de joven y de monjita, un claro
ejemplo de la doctrina, que nos narra Lucas en 10, 21: -Jesús manifestó un extraordinario
gozo al impulso del Espíritu Santo y dijo: JESUS
SE GOZA EN LOS PEQUEÑOS En
presencia de sus discípulos que regresaban de una misión apostólica y querían
hablarle sobre el trabajo que habían hecho. Trato de imaginar a Jesús
"en un gozo exultante"... a Jesús dichoso, radiante. Aparece en su
rostro la dicha, en sus gestos, la dicha, en el tono de su voz, la felicidad.
Proviene del interior, es profundo... procede del Espíritu Santo que habita
en El, que es El. Ese Espíritu que nos ha sido dado también a nosotros, que
Jesús nos ha dado. –“Yo te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra”.
Habla a su Padre. Le da gracias. Era el sentimiento dominante de su alma.
–“Lo que has encubierto a los sabios y prudentes, lo has revelado a los
pequeñuelos”. La acción de gracias, la plegaria de Jesús surge de la
contemplación del trabajo que el Padre está haciendo en el corazón de los
hombres. Jesús ve el trabajo del Padre en el interior: "Tú has
encubierto... Tú has revelado...". Dios trabaja en el corazón de cada
hombre, incluso en el de los paganos. Aprender a contemplar este trabajo de
Dios: a descubrir lo que está haciendo, actualmente, en los que me rodean, y
en mí... para corresponder, para facilitarle, para cooperar. -Los sabios, los
prudentes... los pequeñuelos... Jesús se pone de parte de los pequeños, de
los pobres, de los ignorantes... frente al desprecio de los doctores de la
ley. Conocer a Dios no es primordialmente una operación intelectual,
reservada a una elite: los "pequeños" pueden descubrir cosas sobre
Dios que los sabios no alcanzan a comprender. –“Nadie conoce al Padre sino el
Hijo y aquel a quien el Hijo quiere revelarlo”. Es el misterio de la vida
cristiana que está entreabierto; la vida del bautizado es la extensión, a
personas humanas, de la vida de relación, de amor y de conocimiento recíproco
que existe entre las Personas divinas. “-Todo me ha sido confiado por mi
Padre”... Evoca la transparencia de dos personas que no se ocultan nada la
una a la otra: es el "modelo" de todas nuestras relaciones humanas,
y de nuestras relaciones con Dios. Un día Inés plantó un naranjo en el huerto
de su tío Bartolomé. PLANTA
UN ESQUEJE DE NARANJO EN FLOR Ella
ha visto en el huerto de su tío hermosos frutales que dan flor y frutos a
placer; falta el azahar tan característico de Valencia, para completar la
belleza de aquel jardín con la flor simbólica de los niños de primera
Comunión y de las jóvenes en el día de su boda. Quiere enriquecer el huerto
con un naranjo que crezca a la sombra del campanario de Benigànim, como los
naranjos perfumados de Valencia a la sombra del Miguelete. Coge una ramita de
naranjo en flor y la planta por las hojas. La ramita de azahar siente que la
vida corre por su tallo y el naranjo mostró su lozanía ante la vista
estupefacta de los científicos. Allí, en el huerto de los Tudela, hemos visto
el naranjo todos los peregrinos de Benigànim. ANALFABETA
EN EL CORO A
Jesús, ya esposo de su alma, le gusta ver a sor Josefa de Santa Inés, monjita
de obediencia, cantar en el coro el oficio divino como las madres de la Comunidad. Pero sin saber leer, ¿cómo va a
poder cantar laudes en el coro? Se acude al prelado, pero el Arzobispo don Martín
de Ontiveros, no puede hacer el milagro de infundirle una ciencia que se
aprende en la niñez en la escuela, pero le conmutó la obligación del divino
oficio por la asistencia. Pero toda la comunidad la quiere de compañera en el
rezo del oficio divino. En la cátedra del coro se sentó un sabio mudo. La
ciencia de los doctores sonreirá despectivamente; pero quien cree se
estremecerá de gozo contemplando la ramita en flor del naranjo plantado del
revés y oyendo a la monjita analfabeta leer y cantar el oficio divino en la
sabia lengua de Cicerón. Dios ha elegido una vez más a los humildes para
humillar a los soberbios, a la ignorancia para confundir el orgullo de los
sabios. Esta es la nota peculiar de la fisonomía espiritual de la Beata Inés
de Benigànim. IGNORANTE
DEL MUNDO, SABIA DEL CIELO Su
confesor decía: Tratada en cosas tocantes a lo del mundo, parecía no tener
uso de razón; pero que en lo que toca a virtud y perfección discurría como un
Santo Tomás y aconsejaba como un San Pablo. A los 18 años tomó el habito en
el monasterio de las agustinas, según el libro de Ingresos, Profesiones y
Defunciones. Otra de las característica de sor Josefa fue su penitencia
asombrosa, por la conversión de los pecadores; su caridad inagotable con las
almas del purgatorio, y su don de oración mística, que la mantenía en
constante arrobamiento y tantas veces arrebataba del suelo, clavados sus ojos
en el cielo. Su vida fue toda ella un milagro y una confidencia continuada
con su esposo divino, que se le aparecía y hablaba con envidiable
familiaridad. La monjita ignorante fue la consejera espiritual de tantas
personas de elevados cargos que a ella acudían a consultarle los asuntos más
arduos de su vida y gobierno. DICE
EL LIBRO DE DEFUNCIONES El
21 de enero de 1696 murió la venerable Madre Josepha de Santa Inés, cargada
de años y merecimientos, a los 71 años de edad y 52 de religión. Intercede
por nosotros, Beata Inés de Benigánim. |
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Jesus Marti Ballester |