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SEGUIMIENTO PARA
PROLONGAR LA MISION DOMINGO 1 DE JULIO Autor: Jesus Marti
Ballester |
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1. "Cuando llegó el tiempo de su partida de este
mundo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén" Lucas 9, 51. Nos estamos
aproximando a la última etapa de Jesús en este mundo, cuando, a punto de
culminar el designio de salvación trazado por el Padre, Jesús camina hacia 2. Pero, con previsión divina, ya tiene asegurada su
sucesión, para que su ministerio de amor no se interrumpa, sino que se
extienda hasta la consumación de los siglos en el entero mundo. Como Elías
preparó la suya, según el querer de Dios, echando su manto sobre Eliseo,
Jesús ha ido eligiendo a sus discípulos, que se encargarán de continuar su
acción y su obra. En una visita a Venecia, el papa Pablo VI, en la
plaza de San Marcos, ante todos los fieles presentes, se quitó la gran estola
granate papal y la impuso en los hombros del Patriarca Albino Luciani, que
quedó anonadado y ruborizado. Era un gesto profético, que preanunciaba su
elección para sucederle como papa, que se realizó en Juan Pablo I. ¿Era algo
así el gesto de Elías de echar sobre los hombros de Eliseo el manto de
profeta? 3. Para los
elegidos, discípulos de Jesús, como para Eliseo, "el Señor es la parte
de su herencia", y pueden decirle: "Tú eres mi bien". Hemos
puesto "nuestras vidas en tu mano" Salmo 15. 4. En el camino hacia Jerusalén, entraron en una
aldea de Samaría en busca de posada, y los samaritanos no les quisieron
recibir, porque iban a Jerusalén. Como en Nazaret, de Galilea, Jesús fue
rechazado también ahora en Samaría; sólo falta que le rechacen en Jerusalén, donde
recibirá el máximo rechazo: será condenado a muerte y clavado en la cruz:
"Vino a los suyos y los suyos no le recibieron". Santiago y Juan
quieren vengarse del desaire de los samaritanos, haciendo bajar fuego del
cielo, al estilo de Elías con el rey Ajaz . Pero ese no es el modo de actuar
de Jesús, "manso y humilde de corazón" . El reino no ha de ser
impuesto por la violencia sobre los otros, sino por la violencia que se ha de
imponer cada uno contra la tiranía de sus pasiones, venciendo su orgullo, su
necesidad de imponerse, aunque sea oprimiendo y haciendo sentir su poder
sobre los otros. No es la violencia integrista, que persigue a los infieles
para matarlos donde estén y que condena a muerte al que se atreve a publicar
críticas del Corán. Ni la invocación del nombre de Dios antes de las batallas
para aplastar al enemigo. Ni la violencia contra el que no piense como
nosotros, o el ostracismo para el que no esté dispuesto a decir siempre que
sí al jefe: ¿Qué hora es? La que diga vuestra excelencia. La única violencia
pacífica que nos está permitida a los discípulos del manso Jesús, aunque
decidido y valeroso cara a la muerte, es la del buril sobre el bloque de
mármol para perfeccionarse a sí mismo, bajo la acción conjunta del Espíritu
Santo, que es el único fuego que Jesús quiere hacer descender a la tierra:
"He venido a prender fuego a la tierra; y cómo desearía que ya estuviera
ardiendo" . Mucha falta les hacía la paciencia a los dos hermanos Santiago
y Juan, los "hijos del trueno". De temperamento fogoso, deseaban
que cayese fuego del cielo sobre los samaritanos que se habían negado a
darles alojamiento. "Jesús se volvió y los regañó". "Y les
dijo: No sabéis de qué espíritu sois, porque el Hijo del hombre no ha venido
a destruir vidas humanas, sino a salvarlas". 5. Sigue Jesús
caminando, y un hombre se ofrece a seguirle. Jesús le invita a que lo piense
bien, que su seguimiento no ha de ser una corazonada para después echar la
vista atrás, sino una decisión que hay que tomar en serio y no como
consecuencia de un fulgor deslumbrante repentino, que se abandona cuando
llega la realidad de enfrentarse a las dificultades. El que quiere construir
una torre, debe pensar lo que le van a costar los materiales y si es capaz de
mantener el esfuerzo, no sea que venga a dejar la torre a medio construir y
se convierta en objeto de burla. 6. Mirar el fin, pero también considerar los medios y
los sacrificios inherentes. Porque "las zorras tienen madriguera, los pájaros
nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza". El
reino tiene exigencias fuertes, que de antemano hay que conocer y Jesús no la
disimula ni las oculta. Las presenta de antemano, lo contrario que hacen los
políticos, que prometen y después no cumplen, pues ya alguien dijo que las promesas electorales se hacen para
no cumplirlas. El anuncio del Reino es felicidad colmada, Buena Noticia, que
eso significa Evangelio; pero tiene sus exigencias, compensadas con toda
seguridad, pero de pronto y de momento, ni se ven ni se tocan, pero el
conocedor de las perlas finas, sí que supo venderlo todo para adquirir la
perla preciosa. 8. Por fin otro ofrecimiento: "Te seguiré,
Señor. Pero déjame primero ir a despedirme de mi familia". Eliseo había
hecho una petición idéntica, y Elías había accedido. Jesús, en cambio, no
accede y le responde: "El que echa mano al arado y sigue mirando atrás,
no vale para el Reino de Dios". Jesús, ha evocado la imagen de Eliseo
con la mano en el arado, cuando Elías le llamó y le echó su manto encima, y
quemó el arado y mató los bueyes para seguirle. Jesús no mira el pasado, sino
el futuro, que es el reino, al cual todas la realidades están ordenadas y han
de ser reorientadas por los discípulos, incluso la familia. 9. Los ataques que hoy ésta recibe hacen más difícil
todavía encauzarla hacia el reino, para lo que ha sido creada como forjadora
de seres vivos capaces de recibirlo y proyectarse hacia él. Los designios del
Padre verdadero, que es el del cielo, son prioritarios a los de cualquier
planteamiento y compromiso humano terreno. La verdadera familia es la ancha
del Espíritu: "¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? El que hace la voluntad
del Padre, ese es mi padre y mi madre y mis hermanos". El apóstol debe
mirar al futuro, no a lo que deja, como Pablo: "Olvido lo que dejé atrás
y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta para alcanzar
el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús" (Fl 3,13).
Jesús sabía que si aquel joven volvía a su casa, le persuadirían a quedarse y
se frustraría su vocación. Nuestra vocación cristiana es tan exigente como la
de los profetas y de los apóstoles. Pero en compensación el seguidor de
Cristo goza de libertad interior, que es el mensaje que hoy nos da san Pablo
en su Carta a los Gálatas de la segunda lectura: "Hermanos, para vivir
en libertad Cristo nos ha liberado. Vuestra vocación es la libertad".
Libertad. Todo el mundo quiere libertad. La primera palabra de La Revolución
francesa. La enseña de la Libertad con su antorcha en América. Pero Ovidio
confiesa y después San Pablo que “video meliora proboque, - deteriora
sequor”. Veo lo bueno y lo apruebo – y sigo haciendo el mal”. Y San Pablo:
“No hago lo que quiero, sino lo que aborrezco” (Rm 7,15). “La carne desea
contra el espíritu y el espíritu contra la carne”. ¿Quién me librará de este
cuerpo que me lleva a la muerte? ¿Y exclama esperanzado y dichoso: “La gracia
por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Rm 7,25). 10. El cristiano es libre de la Ley de Moisés, pero
no de la ley de Dios, que se condensa en el amor a Dios y al prójimo, y no
hay nada tan exigente como el amor. Por eso insiste el Apóstol diciendo:
"Sed esclavos unos de otros por amor". El joven, que parece
dispuesto a seguirle, no es capaz de romper los lazos afectivos familiares.
Jesús exige una opción radical por él. Y un abandono en la providencia del
Padre. 11. Elías se convierte en figura de Cristo cuando,
lleno del Espíritu, elige a Eliseo, que prefigura también la de la Iglesia,
al ser elegido por Elías, como los Apóstoles por Jesús. Es también figura
Elías de Jesús, cuando sube al cielo en el fuego del Espíritu, y lo es de 12. "Vuestra vocación es la libertad: no una
libertad para que se aproveche el egoísmo" Gálatas 5,1. Es muy corriente
invocar la libertad, no para madurar al hombre espiritual, sino para dar
rienda suelta a los instintos bajos, que degradan y no liberan. Libertad para
ser libres, no para quedar esclavizados en adicciones insoportables y casi
invencibles. 13. "Pero, alerta, que si os mordéis y os
devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros unos a otros". La
murmuración, la calumnia, la comunicación de los propios prejuicios, el
chismorreo, el comentario irónico y cínico, destruyen la confianza, engendran
la división, los bandos, los grupos. Se cuenta a otro lo que dicen de él, a
veces para ganarse al que le hacen el favor del comentario, y se divide la
comunidad familiar, cristiana, social.
14. La Iglesia
camina entre los consuelos de Dios y las persecuciones del mundo. Tiene un
mensaje que comunicar. Cualquier mensaje bueno, cualquier ideal, encuentra
obstáculos, tiene detractores. Hay que ir caminando anunciando la cruz y la
muerte hasta que él venga. A pesar de las dificultades. En medio de las
dificultades. Con los consuelos de Dios, con la energía del mismo Jesús que
se encamina a la muerte, el mismo que está hoy actuando entre nosotros, de
una manera especial y más calificada, en la palabra que estamos escuchando y
que nos elige, y en el sacramento que estamos haciendo. Ni su palabra vuelve
al cielo vacía, ni el sacramento eucarístico dejará de producir frutos de
vida evangélica en nosotros y en el mundo, si le presentamos una tierra bien
preparada y dispuesta. Ayudados por la protección materna de la Madre de la
Iglesia, Reina de los Apóstoles. JESUS MARTI BALLESTER |
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JESUS MARTI BALLESTER |
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Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant |