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DOMINGO XXI DEL TIEMPO
ORDINARIO CICLO C “ENTRAD POR LA PUERTA
ESTRECHA” 26 de agosto de 2007 Autor: Jesus Marti
Ballester |
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1. El tercer Isaías intenta elevar el espíritu de los
que, vueltos del exilio y superados aquellas angustias y sufrimientos, se han olvidado de que Dios
les ha salvado, como salvó y dio la libertad a sus padres, y han caído en una
mediocridad alarmante. Siempre la misma historia. Tras la bonanza y el
bienestar, el olvido de Dios, y el vivir en la relajación y la pérdida de los
ideales. El profeta, para responsabilizarles y estimularles, les ilumina la presencia de la gloria del
Señor, que será admirada por todos los pueblos de todas las lenguas y razas.
El Señor ejercerá una atracción irresistible e imparable sobre todas las
naciones, que vendrán a contemplar su poder. Y estos mismos, elegidos y
marcados con un carácter sacerdotal nuevo, diferente del sacerdocio que
heredaban los hijos de Aarón, serán enviados por el Señor a todas las
naciones a anunciar la grandeza de su
majestad, Isaías 66, 18. Anteriormente, en otro versículo de Isaías 60, 1-6,
se ha dirigido a Jerusalén: “¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra y
la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria
aparecerá sobre ti. Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor
de tu aurora. Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido,
vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará,
cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los
pueblos. Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de
Efá. Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las
alabanzas del Señor”. El Espíritu Santo derramado sobre el mundo desde el
Corazón traspasado de Cristo lo hará nuevo todo y renovará la faz de la
tierra. Comenzará con él un
régimen nuevo, con unos esquemas
nuevos, unas leyes nuevas, una primavera nueva. De haber seguido la antigua, yo no sería sacerdote
ministerial y los fieles no serían pueblo sacerdotal, porque en la vieja el
sacerdocio se heredaba por la sangre de Leví. 2. Los gentiles que vendrán a conocer al Redentor
cuando nazca en Belén, y las razas diferentes que recibirán la efusión del
Espíritu Santo en Pentecostés y cantarán en todas las lenguas las
magnificencias del Señor, han sido vistos por el profeta que lo está
anunciando para alentar al pueblo y para que se haga digno de recibir el
envío: 3. "Id al mundo entero y predicad el
Evangelio", para que "le alaben todas las naciones y le aclamen
todos los pueblos" Salmo 116. Ya no serán sólo los judíos quienes
propagarán la gloria de Yavé, sino todas las naciones a todas las naciones.
Caerán todas las barreras. Serán derribados todos los muros. Ya no habrá
razas, ni lenguas ni colores. Todos nacidos del Espíritu. A esa universalidad
de llamados se refiere Jesús: "Vendrán de Oriente y de Occidente, del
Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios" Lucas 13,
22. 5. Por lo tanto, “Esforzaos en entrar por la puerta
estrecha”. No hay ningún estadio superior que no exija violencia, esfuerzo y
perseverancia. Ningún pianista nació pianista, ni ningún premio Nobel nació
tal, ni ningún campeón Olímpico ganó su medalla sin muchos años de
preparación, sacrificio y entrene. No digamos, sobre todo, el dolor que
precisa el nacimiento de la vida. La semilla tiene que sufrir una total
transformación para convertirse en vegetal y el niño tiene sufrir mucho para
salir del seno materno, si ha de
convertirse en hombre, al tener que salir por la puerta estrecha del cuerpo
de su madre, con los correspondientes dolores de ambos. Es verdad que la
puerta es estrecha. Es verdad que
hay que remar contra corriente,
que la carne pugna contra el espíritu, que hemos de vigilar sin bajar la
guardia, pero si no vencéis las voces de la carne, es decir, si no os decidís
por la austeridad y por la abnegación, no podréis pasar la prueba. Llega el cansancio y la
monotonía y el no ver los avances de las luchas, ni sentir el goce de la recompensa y, como los
repatriados del destierro, nos detenemos a sestear y
vegetamos. Caeremos muchas veces, pero no hay que desanimarse.
Abraham, el héroe de la película Carros de fuego, cuando ha puesto todo su
empeño en la carrera y no consigue el triunfo, cae en una gran depresión y
frustración. Es lo humano. Para ese
momento, escuchemos la exhortación de San Pablo a Timoteo: “Pelea el buen combate de la fe, conquista la vida
eterna a la que has sido llamado” (1 Tm 6,12). Y el mismo Pablo, en vísperas
de ser libado en sacrificio, dice de sí mismo el Apóstol: “He luchado bien mi
combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe” (2 Tim 2, 7). La lucha
es ardua, el camino estrecho, es estrecho en sus primeros tramos pero poco a
poco se va haciendo más ancho por la suavidad y la paz del Reino, que ya ha comenzado y que desemboca en la playa
infinita del hogar del Padre. Por el contrario, el camino ancho lo es al
principio por ley física, sin contar la moral, pues como assueta vilescunt,
la costumbre del vicio llega a la
náusea, preguntadlo a los adictos a cualquier droga, pero termina en la
saturación y en la propia destrucción. Por lo tanto, ¿es el camino del mal
siempre fácil y agradable y el camino del bien siempre duro y fatigoso?
Pensamos que todo les va magníficamente bien a los malvados, y todo les va
siempre mal a los buenos. El camino de los impíos es ancho, sólo al
principio; a medida que se adentran en él, se hace estrecho y amargo. Y es
estrechísimo al final. El disfrute que en este camino se experimenta
disminuye a medida cuando comienza y las espinas son tiernas, pero ya se
endurecerán. En cambio el camino de los justos es estrecho al comienzo, pero
después se transforma en una vía espaciosa, por la gracia, porque en ella se
encuentra esperanza, alegría y paz en el corazón. 6. El protagonista de los Juegos Olímpicos, por fin,
repuesto de su depresión, después de nuevos intentos, llevará la medalla de
campeón a Gran Bretaña. Si Jesús dejó un sacramento de reconciliación es
porque conocía que somos de barro. El que cada vez que caiga se arrepienta y
se levante con coraje, por muchas cicatrices que lleve en su cuerpo,
encontrará la puerta abierta y los brazos del Padre prestos al abrazo al hijo perdido. 7. El cumplimiento del mensaje de Jesús no es cosa
baladí. Es el cumplimiento lo que nos convierte en Jesús, y lo que nos hace reconocibles por
él. Es importante escuchar, estudiar el mensaje y conocerlo, pero es
definitivo el practicarlo cada día. Y como la debilidad humana es grande, hay
que estar vigilando siempre para no caer en la tentación (Mt 26,41). Se hace
imprescindible la atención constante a la mirada de Dios, y el recurso a los sacramentos necesario,
también al de la reconciliación, que tenemos bastante relegado al olvido, por
el creciente eclipse del pecado. La misericordia de Dios es infinita, pero no
debemos abusar de ella. 8. Para que nuestra participación en la Eucaristía
sea plena y provechosa, hay que cuidar la limpieza de nuestra conciencia. Es
así como podremos vivir nuestra vida de resucitados en la comunidad familiar,
y en la eclesial, y en la sociedad
civil, y en el mundo que estamos llamados a evangelizar y a transformar desde
dentro, como fermento en la masa (Mt 13,13) y como luz sobre el candelero (Lc
8,16). Es el envío a la misión que nos confía el que "quiere
que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1
Tim 2,4): y en el cumplimiento de esa misión comprobaremos que "hay
últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos". 9. El Señor Jesús, que se ha hecho el último de todos
y el servidor de todos (Mc 10,44), y ha sido glorificado por el Padre, nos
conceda abrirnos a su gracia, participar de su eucaristía con amor y
practicar su Palabra sirviendo a nuestros hermanos y anunciando su nombre a
todas las gentes. Siempre con el auxilio de la Madre de los pecadores. JESUS MARTI BALLESTER. |
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JESUS MARTI BALLESTER |
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Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant |