|
|
|
(RECUERDOS,
AÑORANZAS Y ENSEÑANZAS) JESÚS
MARTI BALLESTER |
|
Nada tiene de extraño que naciendo en
una familia donde mi padre era cofrade
de Sería muy pequeño, me lo han contado
siempre: Mi madre me había cosido unos pantalones de terciopelo negro. Cada
domingo, después de la misa mayor, me llevaba en brazos ante el Cristo de Un día mi madre lo contó en la
carnicería del tío Uiso el Carnicer,
aquel hombre bueno y católico cabal, que armonizaba su bondad y su fe con su
gracia natural y chispeante, y cada vez que me veía entrar en brazos de mi
madre, el tío Uiso, me preguntaba inevitablemente
delante de todos: “Jesuset, ¿abuí
no portes els pantalóns
del Cristo?”... La carcajada estaba asegurada y era general. ¡Cuántas veces
he predicado en la fiesta del Cristo durante mis cincuenta y ocho años de
sacerdocio! Y ¡cuántas he presidido la procesión silenciosa del día de la festa, con emoción y agradecimiento!: ¿Por qué entre
tantos, yo? Fui creciendo y supongo, esto no lo
recuerdo, pero sí que se lo oía a mi
tío Vicente Martí Ballester, que llevaba los mismos apellidos que yo. Me
contaba el gran cantor y mejor persona, mi tío, el tenor Vicente Martí,
cantor del Colegio del Patriarca, que había sido discípulo del Maestro Ripollés, Maestro de Capilla de Pero mi vista se dirige a las flores,
dalias, miosotis, y nardos olorosos. Y mi olfato está aspirando aún el aroma
embriagador del romero de la enramá y la murta de l´entrá y aquel revuelo de désimes
que admirábamos flotando, volando, aterrizando tras el disparo de la carcasa
que las hacía llover del cielo!... Un año, siendo ya seminarista, me pidieron
las Hijas de María que escribiera las décimas, era mi segunda obra escrita y
publicada, habiendo sido la primera un poema a Y las tracas, y los cohetes y los
castillos de fuegos artificiales y la solidaridad de los vecinos y de las
familias y les coques cristines
y las visitas de los amigos y les coques en sachí y els brasos
de gitano… Pero, por encima de todos los
recuerdos, vive con mucha intensidad, el que voy a narrar, y que estará en la
mente de todos los mayores, de los que quedamos pocos: Me estoy refiriendo a
“EL SERMO DE Yo ya estaba incorporado a la vida
diocesana, dirigiendo las parroquias que la jerarquía me iba confiando. Era
el año 1952. Yo no residía ya en Carpesa, aunque sí
mi familia, pero me llegaban ecos de la situación en que se había urdido el
conflicto entre las autoridades y los clavarios de San Roque, con sus
respectivas familias y amigos, por una parte, y el Señor Cura y sus
partidarios, por otra. El pueblo estaba dividido, pero muy dividido, con el
escándalo consiguiente, porque ni las autoridades aparecían por Ya sabemos que pueblo pequeño,
infierno grande y que la división engendra malestar y tirantez y palabras y
frases hirientes, y, en fin carencia de bienestar y de alegría y mucha
desconfianza. En esta situación, se están acercando las fiestas patronales.
Los clavarios de San Roque me invitan a predicar el sermón de la fiesta. Vi un compromiso en aquellas circunstancias. Comprendía
que había habido excesos por ambas partes, que había faltado diálogo y
madurez, pero eso era ya el pasado. Preparé el discurso. A pesar de mi
concienzuda preparación, cuando estoy ya en el púlpito, y el templo a rebosar
y expectante, cambio de esquema, y cogiendo el toro por los cuernos, me centré
en el problema social que atravesaba y vivía angustiosamente En esas estábamos cuando comienzan a oirse los sones de la banda de música y el alboroto y el
jolgorio de la multitud que se acerca! ¡Y vienen
hacía mi casa! Y me levantan de la cama, y es verdad. Llegan los clavarios y
las autoridades y me dicen que vamos a Al día siguiente Don Andrés Prats, un
sacerdote muy inteligente, que había sido muchos años Cura de Borbotó y con
quien me unía una íntima amistad, me invita en la plaza de A los pocos días recibí en mi
Parroquia, la siguiente carta del señor Roque Cortina Balaguer, que
transcribo literalmente:
Este es, os decía al principio, el
recuerdo testimonial y provechoso que predomina en mi espíritu. Y que hoy se
nos convierte en lección de vida cristiana. Con generosidad me ofrecí a
entrar en el vientre oscuro de la ballena, donde, sin estar, he estado,
haciendo realidad la profecía de san Juan de JESUS MARTI BALLESTER |
|
|