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«Sí, Jesús
mío, todo por ti y todo por tu gloria, en vida, en muerte y por toda
la eternidad». |
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27
de Enero |
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Autor: Jesus
Marti Ballester |
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EL COMIENZO DE UNA AMISTAD Me ocurrió como con don Manuel González García. Entonces conté la
historia de mi encuentro con él. Con Don Enrique de Ossó
me pasó lo mismo, por su revista Jesús Maestro, cuyos números estaban a
montones en la biblioteca y me los leí copiosamente. Después, ya sacerdote,
me regalaron las Teresianas, en uno de cuyos institutos ejercí de director
espiritual y ya antes me había relacionado con ellas, especialmente con SUS ORIGENES Enrique de Ossó y Cervelló es uno de los grandes maestros espirituales
del siglo XIX. Figura polifacética. De hondo calado humano y gran talla
espiritual. Cercano a nosotros, a la sensibilidad y a los problemas del
hombre de hoy. Sacerdote diocesano de Tortosa,
natural de Vinebre (Tarragona, España), había
nacido en 1840. Hijo de D. Jaime de Ossó Català y Dª Micaela Cervelló Jové; labradores
discretamente acomodados, heredó de su madre, una mujer dulce de hondo
sentido cristiano, la capacidad de ternura, lo entrañable de sus modos y de
sus palabras, la cercanía, la fascinación por Dios, su voluntad y su Reino.
De su padre, heredó un sexto sentido para buscar eficacia, resultados, uso inteligente de
los recursos, esplendidez para invertir en lo que rinde, buen seny catalán. Su madre y su abuelo materno; Antonio, educaron a Enrique con mucho
cariño, dejando hondas huellas en su alma de niño con sus ejemplos y
consejos. Enrique solía acompañar a su abuelo a pasear junto al río o por los
inmensos campos de viñedos, donde éste le contaba historias y vidas de santos
que fascinaban a Enrique. Su infancia transcurrió en un ambiente de paz y
ternura en una familia cristiana donde había mucho amor. En Vinebre vivió hasta los once años. Después de haber ido muchas veces a la Iglesia, él mismo dice que
"era muy aficionado a las cosas de Iglesia, a ayudar a Misa y, sobre
todo, a ayudar en el coro". y asistir al
catecismo parroquial, comenzó a asistir a PREPARANDO EL FUTURO Así iba acercándose a la adolescencia y había que pensar en el futuro.
Para su padre Enrique era muy inteligente y quería que se dedicara al igual
que Jaime; el hermano mayor, al comercio. Su madre también tenía planes para
Enrique: " Hijo mío, Enrique, hazte sacerdote ¡Que gusto me
darías!", le repetía muchas veces. "No quiero, quiero ser
maestro", contestaba Enrique. Pese a esto, su padre lo envió a Quinto de
Ebro, pueblo de la provincia de Zaragoza, donde
vivía un tío para que lo introdujera al mundo del comercio. Enfermó al borde
de la muerte y recibió MUERE SU MADRE Cuando tiene quince años, su madre Micaela, cae gravemente enferma del
cólera, terrible epidemia que asoló Europa. Falleció, acompañada por Enrique,
al que miró con una última mirada profunda, que nunca olvidó: "Estuve
presente a su muerte santa, y lloré mucho, porque mucho lo sentí verme
privado de ella. Mas a esto que parece desgracia, debo tal vez mi dicha y mi
suerte, porque luego me vino deseo de ser sacerdote, recordando lo que me
decía mi buena madre".Su amor a SU SACERDOCIO A los catorce años a Montserrat, el ideal de ser comerciante no está
de acuerdo con los intereses que Cristo infundía en su alma. Jaime su hermano
mayor, que fue a buscarlo a Montserrat, comprendió que Micaela, su madre,
estaba en el asunto. Aún no hacia un mes que había muerto. Jaime recogió la
herencia y asumió el compromiso: - "Ven Enrique, vamos a casa. Serás
sacerdote, yo te ayudaré". Ordenado sacerdote, celebró su primera Misa
en Montserrat. Una vez ordenado le encargaron enseñar matemáticas y física en el
seminario de Tortosa hasta el año 1878. Pero siguió
con su gran devoción por EL ORGANIZADOR. CONGREGACION DE LA PURISIMA En 1870 organiza Luego de haber fundado una "Congregación mariana" de jóvenes
labradores del campo, fundó en 1873 la Asociación "Hijas de María
Inmaculada y Santa Teresa de Jesús"; que se convertirá en el Movimiento
Teresiano de Apostolado MTA, quienes viven el "Ser cristianos auténticos
cristianos en el propio ambiente". Y para facilitar la oración de los
miembros de sus instituciones, publicó en 1874 "El cuarto de hora de
oración", uno de los libros más importantes de toda su carrera, y
publicado en muchos idiomas y dialectos. El Padre Ossó creía en la efectividad de la
prensa por lo cual desde 1871 se dedica a publicar cuestiones relativas a la
Iglesia en España y a las enseñanzas de los Papas Pío IX y León XIII, se basó
básicamente en la difusión de FUNDADOR DE Su admiración hacia Santa Teresa de Avila le inspiró la fundación de
la Compañía de Santa Teresa de Jesús, el 23 de junio de 1876. La Compañía se
extendió por múltiples países como Chile, España, México, Portugal, Paraguay
y Uruguay. Su misión era: "Extender el reinado del conocimiento y amor a
Jesucristo por todo el mundo por medio de los apostolados de la oración,
enseñanza y sacrificio". DIFUSION Y durante principios del siglo XX, las Hermanas Teresianas estaban presentes
en los cinco continentes extendiendo el pensamiento de su fundador, San
Enrique de Ossó y de Santa Teresa de Avila con una
notable labor evangelizadora y educativa. Sin olvidar que "son enviadas
por la Iglesia a ser signo y testimonio de una especial presencia del Señor
entre los hombres, y de la vida nueva y eterna conquistada por Cristo,
dedicándole todo su ser y obrar; en las escuelas "para formar a Cristo
Jesús en la mente y en el corazón del niño y del joven", viviendo en
comunidades, según el espíritu de Santa Teresa de Jesús: espíritu de oración,
de verdad, de fortaleza, de grandeza de alma, de humildad y desprendimiento,
de alegría y obediencia". En palabras de San Enrique la teresiana debe
ser: " Un alma de fuego a quien conmueva y abrase el celo de las almas,
que aspire siempre a lo mejor y más santo; de perfecto orden en los afectos,
severa disciplina en las costumbres, constancia y perseverancia en la
oración, robustez en las acciones, fervor en todas sus obras, asuidad en el combatir al enemigo" ( E.E.O. II,p. 277) SU MUERTE Los últimos años del Padre Ossó fueron
amargos y contrastados, sufrió incomprensiones de sus superiores, de
compañeros y enfermedades, por lo que viajó a Valencia a meditar en
solitario, y desde allí, escribía a sus hijas espirituales, causa principal
del último dolor del Padre, ante el cual se rindió y para el que buscó
lenitivo en el retiro y El Padre Ossó murió en el convento
franciscano de Gilet, Valencia, el 27 de enero de Fue beatificado el 14 de octubre de 1979 en la Plaza de San Pedro por
Juan Pablo II, y fue canonizado en Madrid el 16 de junio de 1993 durante la
visita apostólica que realizó el mismo Pontífice a España. JESUS MARTI BALLESTER |
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JESUS MARTI BALLESTER |