HOMILÍA FUNERAL DE CARMEN

JESUS MARTI BALLESTER  -  AMOR Y CRUZ

CARMEN SANCHEZ CALDERARO, TERESIANA DE AMOR Y CRUZ

+ 19 de febrero de 2008

 

Venerable Párroco de San Andrés. Venerables Sacerdotes:

 

Por el diablo entró el pecado en el mundo. Por el pecado entró la muerte. Por la muerte de Cristo llega la resurrección.

¡Muerte! ¿Dónde está mi muerte?

La muerte ha sido vencida.

¿Qué es morir?

?Morir sólo es morir. Morir se acaba.

Morir es una hoguera fugitiva.

Es cruzar una puerta a la deriva

y encontrar lo que tanto se buscaba.

Acabar de llorar y hacer preguntas;

ver al Amor sin enigmas ni espejos;

descansar de vivir en la ternura;

tener la paz, la luz, la casa juntas

y hallar, dejando los dolores lejos,

la Noche-luz tras tanta noche oscura?.

 

Adonde te escondiste Amado

Y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste

Salí tras ti clamando

Y eras ido.

 

Una avispa zurea alrededor de una carita de niña como la primavera, su amorosa madre está alerta y cuando la avispa va a aterrizar en la carita tierna de la niña, la madre interpone su rostro maternal y la avispa clava su aguijón en la cara sacrificada de la madre.

Clareta Petacci, desde niña, duerme con la fotografía del Duce (Musolini) bajo su almohada. Ha crecido con ella su loco amor, se convierte en su amante. Condenan a muerte a Musolini que pide el favor de que le disparen al pecho. ¡Apunten! ¡fuego! ¡disparo!. Clareta se interpone y recibe ella la descarga.

¡Absalón, Absalón, hijo mío Absalón!

¿Quién me hubiera dado morir yo y no tú?, Absalón hijo mío, hijo mío Absalón.

El corazón de Dios.

Mirad a Cristo, mirad su pecho abierto, mirad su sangre.

Para salvar al hijo, no perdonaste al HIJO.

Los teólogos clásicos usan una expresión muy fuerte ?Mactatio Mística? que equivale a inmolar.

En el sacrificio histórico de la cruz, como en el de la misa, hay que distinguir: a) la mactación o la muerte: el elemento esencial del sacrificio de la cruz fue la aceptación voluntaria de Cristo, por obediencia al Padre y por amor a los hombres, morir.

b) los sufrimientos que preceden a la muerte y que la acompañan. Toda la vida de Cristo, desde el pesebre hasta la cruz, está encaminada al sacrificio. La vida entera del cristiano, enraizada en Cristo por el Bautismo, va a desembocar en la muerte, que es el signo del sacrificio de Cristo. Pero antes de la culminación del sacrificio Cristo ha sufrido padecimientos físicos y psíquicos, dolores y temor de la muerte que integran su viacrucis hasta su muerte.

En la Misa decimos:

Orad hermanos para que este sacrificio mío y vuestro sea agradable a Dios Padre.

Oiréis a veces omitir mío en busca de una democratización, es un error.

Ahí está Cristo. La persona del Sacerdote personifica la persona de Cristo. El Sacerdote actúa in persona Cristo y en virtud de esa Persona y por los poderes de esa Persona va a decir: ?Esto es mi Cuerpo, Esta es mi sangre?. En virtud de esas palabras en la Hostia se transustancia el Cuerpo de Cristo y en el cáliz la Sangre de Cristo.

Por concomitancia el Cuerpo tiene alma, sangre y divinidad.

Por concomitancia también la Sangre del Cáliz tiene cuerpo, alma y divinidad.

La separación del Cuerpo y la Sangre es la representación sensible y visible de la muerte.

Cuando, más adelante, parta el pan y desprenda una partícula de ese pan al Cáliz se realiza la Resurrección.

Cristo en la Cruz vive el momento cumbre de su vida, la gesta más alta, la única capaz de glorificar al Padre más que ninguna Obra de toda la Creación; pero ella resume toda su entera vida desde el pesebre pasando por la huida a Egipto, la persecución de Herodes, las discusiones con Fariseos, sinsabores de vida pública, todos los dolores, lágrimas. Ahí está su valor Latreútico, Eucarístico, Propiciatorio e Impetratorio.

La Misa es la cumbre de toda la Liturgia Cristiana.

En el Génesis el Creador les dice a Adán y Eva: Creced y multiplicaos y llenad la tierra. Son Padres de la inmensa Familia Humana.

A Jesús le dicen:

Maestro tu Madre y tus hermanos te esperan.

¿Quienes  son mi Madre y mis hermanos?.

Echando una mirada alrededor: Estos son mi Madre y mis hermanos. Los que cumplen la voluntad de mi Padre.

La Familia humana, cuna de la Humanidad tiene vocación de conducir a esta Familia humana para entroncarla en la Familia de la Trinidad.

Hace bien la Familia humana: Padres, Hnos., sobrinos en dejar libertad a los que Dios llama con Vocación Especial para seguir la llamada de Xto. Agradecemos el don a la Iglesia de la colaboración que prestan los miembros de la familia humana a la extensión y difusión del Reino de Dios en la tierra.

-- 1962  Amor y Cruz ya está en Valencia.

-- 1964  Amor y Cruz ya está en Teruel.

Muy pronto el Espíritu Santo va acercando a Carmen a la Obra conocida entonces por las Teresitas.

Cuando Roma beatificó a Sta. Teresita del Niño Jesús no admitió el diminutivo ?Teresita? dejando Teresa del Niño Jesús y de la  Santa Faz; por la misma razón se suprime el nombre de Teresitas y se me da a elegir.

Los Patronos de la Obra son: La Virgen María Madre de la Iglesia, S. Juan de la Cruz, Sta. Teresa de Jesús y Sta. Teresa del Niño Jesús.

Pienso llamarlas Teresianas.

Para distinguirlas de las Teresianas de S. Enrique de Osó, que tampoco son Teresianas sino:?Compañía de Sta. Teresa? y de las Teresianas de San Pedro Poveda que tampoco son Teresianas sino ?Institución Teresiana?, opté por llamarlas ?TERESIANAS DE AMOR Y CRUZ?.

Carmen ha encajado plenamente en el Espíritu de la Obra. Ha trabajado de mecanógrafa, archivera, administradora, pulcra, detallista, exquisita.

Ha llegado su hora, ha sido fiel hasta el final. Muy querida por todos. Misericordiosa con todos. Generosa con todos. Amantísima de su familia, respetaba y amaba a sus sobrinos. Los llamaba, se reunían como palomas en su casa siempre hospitalaria.

Hemos de dar las gracias de una manera especialísima a  Eliss y Roma que han sido en estos últimos años su Angel de la Guarda como familia propia y a las Hnas. Teresianas de Amor y Cruz que la han atendido y cuidado con verdadero amor.

Ella se ha enriquecido espiritualmente en la Obra. Ante Dios brillará todo el Espíritu que ha recibido y le Glorificará en Perpetuas Eternidades.

Cuando S. Juan de la Cruz oyó las doce campanadas de la torre y el sonido de la campana del convento preguntó: ¿A qué tañen?  A Maitines, le respondieron.

Gloria a Dios que al Cielo los iré a decir.

Ha llegado la Hora. Había cantado:

Oh llama de Amor Viva / que tiernamente hieres/ de mi alma en el más profundo centro/ pues ya  no eres esquiva/ Acaba ya si quieres/ rompe la tela de este dulce encuentro.

Hasta ahora sequedades y apuros, angustias y desamparos, soledades y túneles negros. Y la suma pobreza.

Y el pensamiento de que Dios es cruel y está hecho un erizo con ella. Es un verdadero pequeño purgatorio que él padece.

Dios al quirófano es terrible.

Pero sin quirófano no hay curación de verdad, ni salud total, ni identificación con el Ser todo puro y eternamente sereno y dichoso en plenitud sin límites.

Lo que estimula a decidirse a tal empresa es saber que tras ella viene la pacificación total y el amoroso abrazo de Dios que ampara e identifica con Él.

Llegada aquí el alma, su anhelo vuela más alto: es la muerte de amor lo que desea y pide mansa y tiernamente. Morir de amor impetuosamente al compás del romper de la tela.

La imagen del cisne que nunca canta, sino sólo cuando muere, y entonces suavemente, es la pincelada poética de S. Juan con que ilumina la gloria del justo, que se va a decir los maitines al cielo, al tiempo que los ríos, tan anchos y profundos que semejan mares, van a desembocar en el océano de Dios.

Suena entonces el griterío de las alabanzas al justo que marcha a su reino, con su estampido que se oye desde los confines de la tierra. Y el alma sube cargada de riquezas y  de esplendor que Dios le deja ver para que ya empiece su gozo y se entreabra el estallido de su alegría.

¡Cauterio, fuego, llama, regalada llaga, mano blanda, toque delicado! ¡Qué obra tan maravillosa realizáis endiosando, ardiendo, amando, santificando, glorificando y llagando con la mayor llaga de amor al alma llagada, sanándola soberanamente por llagarla colosalmente!

¡Oh  amador más curado cuanto más llagado!

¡Oh llaga que no cesas de llagar hasta que llegues del todo a llagar!

Y en el misterio de la llaga el serafín, con el dardo fulminante que se clava en las entrañas y las revuelve, las incendia y las sublima en un amor calenturiento, impetuoso y sin límites.

Fuego de amor que avanza en oleadas siempre crecientes que inundan de felicidad ardiente toda el alma cada vez más llagada.

Ensancha Padre las puertas del Cielo dulce hogar.

Las has hecho para los niños

Y yo he crecido a mi pesar.

?Méteme Padre eterno, en tu pecho, misterioso hogar, dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar?

Frente al mar y a su oleaje llega a rendir su viaje la barquilla de Carmen. Déjala ya descansar, en tu pecho, dulce hogar.

 

 

 

 

 

Homilía pronunciada en el funeral de Carmen Sánchez por

D. Jesús Martí Ballester.