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DOMINGO 3 TIEMPO ORDINARIO CICLO A 27 de enero de 2008 LA LUZ ESTA LLEGANDO. JESÚS COMIENZA BUSCANDO Y CONVOCANDO COLABORADORES. QUIERE QUE LOS MISMOS HOMBRES LLAMEN A TODOS LOS
HOMBRES Autor: Jesus Marti Ballester |
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1.
Mientras Goethe se moría clamando "luz, más luz", Jesús había
afirmado con solemnidad: "Yo soy la luz del mundo: el que me sigue no camina
en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8,12). Después
del Bautismo y de la presentación hecha por Juan del Cordero de Dios, y de su
desierto, ayuno y oración de Cuarenta días, encarcelado Juan, comienza Jesús
a predicar. Y es muy significativo que empiece a actuar en un país humillado
y descreído, como acto profético anunciador de que ha venido en busca de los
pobres, ¿y quiénes más pobres que los pecadores, que carecen del supremo
Bien? (Mt 9,13). 2.
Con la luz, podemos contemplar la maravilla del mundo. Si la oscuridad
significa noche tenebrosa de talentos, de conceptos, ideas, cultura,
instrumentos absolutos para vivir, no podemos vivir. La luz es sinónimo de
claridad, y de fulgor; por eso, la inteligencia y el conocimiento se ven
simbolizados en la luz, y decimos: Tiene muchas luces, brilla con gran
luminosidad, o es de cortas luces, el Siglo de las Luces. La Revelación es
luz. Luz en las tinieblas de la noche, es la antorcha que ilumina la noche,
que disipa la tenebrosidad de la noche. Y en todas las religiones, al momento
del descubrimiento de lo divino se le llama: "iluminación". Por eso
cuando Mateo escribe: "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz
grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte les brilló una
luz" Mateo 4,12, usa la metáfora de la luz, símbolo de vida y de
felicidad, que les trae la luz de la Palabra encarnada. 3.
La tierra en sombras de muerte es Galilea, en el Norte de Palestina, donde se
establecieron las tribus de Zabulón y de Neftalí. Y Mateo da la razón de la
humillación o postergación en que vivían esas tribus: para que se cumpliera
lo que había profetizado Isaías: "En otro tiempo el Señor humilló el
país de Zabulón y Neftalí" Isaías 8,23. Eran territorios devastados e invadidos
por Teglatfalasar, rey de Asiria, que deportó a su país cantidad de
ciudadanos de Israel, y propició que recibieran inmigraciones de gentiles:
arameos e itureos, fenicios y griegos, que inficionaron su paganismo a los
nativos. Todavía en tiempo de Cristo vivían allí con los judíos muchos
gentiles, atraídos por el comercio, sobre todo en las ciudades de la Galilea
superior, al otro lado del mar, llamada por eso Galilea de los gentiles. Por
esta razón estas tribus eran humilladas y despreciadas por los mismos judíos,
porque su fe judía se había adulterado con la mixtificación religiosa. La
mezcla de culturas es, por una parte un enriquecimiento, pero comporta el
peligro del enfriamiento en la propia fe y la aceptación de los errores
extraños. El hecho de las migraciones, causa del riesgo semejante que acarrea
la democracia con la libertad de expresión, que si bien garantiza el control
del poder, lanza a la palestra opiniones diversas, que sólo los espíritus
maduros pueden asimilar, y sólo los más cultos permanecen inmunes ante la
variedad de doctrinas. Los menos firmes y con deficiente formación, cayeron
en el irenismo fácil, ayer como hoy. Es lo que les ocurrió a los habitantes
de Zabulón y Neftalí y esa es la razón por la que los judíos de Judea
consideraban a los galileos como judíos de inferior categoría y casi herejes.
Pero el Señor "ensalzó a los humildes" (Lc 1,52), y allí comenzó a
brillar una gran luz. Donde más extendidas estaban las tinieblas. Donde más
falta hacía. Pero, siguiendo con la metáfora de la luz, la luz que Cristo
viene a difundir, no sólo es luz para caminar por la tierra bajo la
iluminación de la ley natural, sino luz para conocer al Padre Misericordioso
y, animados por su amor, recibir la fortaleza y la alegría y paz para vivir
según su voluntad, y conducirnos a su Ciudad, donde la Luz es la lámpara del
Cordero (Ap 21,23), que antes ha disipado las tinieblas y quitado el pecado
del mundo, en los que el relativismo actual nos ha introducido ya. 4.
Cuando Juan fue encarcelado, Jesús se retiró a Cafarnaum, al Norte de
Palestina, junto a la Galilea de los gentiles. Y entonces comenzó a predicar:
"Convertíos, porque el Reino de Dios está cerca". Traigo un volcán
en el corazón que va a extender las llamas del amor sobre la tierra. Jesús ha
respetado el ministerio y el carisma de Juan Bautista, que le ha dejado paso
inexorablemente y gloriosamente y sangrientamente por su martirio. Todos
debemos estar preparados para dejar paso a nuestros sucesores. Pero éste es
un momento muy delicado en que se manifiesta la humildad y la disponibilidad
de los hombres. Cuesta dolor. Cuesta sangre. El Cardenal Herrera Oria era un
hombre eminente en santidad y en sabiduría, y cuando el Papa aceptó su
renuncia de Obispo de Málaga, no pudo ocultar su sufrimiento hasta el punto
de comentar ante sus familiares. ¡Cuánto cuesta!, dijo Don Angel Herrera Cuando el Cardenal Suenens, gran Arzobispo
de Malinas y papable en el Cónclave para suceder a Juan XXIII, propuso en el
Concilio la idea de la jubilación de los Obispos. En el descanso, tuve que
tomarme el café en soledad. Por otra parte el ejemplo de Jesús también nos
tiene que hacer reflexionar. Lo que a los hombres les nace es querer romper
el Anillo del Pescador de su antecesor, como hacen en Roma cuando muere un
papa. Cada uno lo hace como puede. Se ignora todo lo hecho y se pretende
comenzar de cero. Como si la Iglesia comenzara con uno. ¡Qué tontería! Hay
que aceptar lo que nos han dejado quienes nos han precedido; poner la mano en
el arado en el mismo surco que dejaron nuestros antecesores, claro que a
nuestro aire y estilo, pero sin menospreciar los valores que nos han legado,
aunque haya que purificar o corregir excesos o desvíos, pero con delicadeza y
tacto. Jesús nos enseña a mortificar el deseo de poner de relieve la propia
"personilla". El complejo de “adanismo”. El complejo de
Aristóteles, que habiendo sido discípulo de Platón, procuró aparecer como el
creador de su propia filosofía. Lo que les cuesta hasta a los más piadosos.
"Era muy inclinada a todas las cosas de religión, confiesa Santa Teresa,
pero nada a soportar cualquier ataque a mi amor propio". Es cosa
llamativa que personas muy deseosas de "lanzar la red", se las vea
también con un afán de protagonismo notorio. Sus actos, por muy vistosos que
sean, llevan gusano dentro, y poco bien harán. Porque éste es otro fallo de
la evangelización en la actualidad: se habla y se exhorta a hacer, pero se
prepara poco al agente de la acción, cuando es sabido, pero olvidado, que
siendo instrumentos de Dios, cuanto más identificados con el autor principal,
más eficaces resultan. No está la cosa en hacer, sino en cómo hacer y qué
hacer. Y la identificación con Dios sólo la obra el ejercicio de las
virtudes, sobre todo el de la humildad. 5.
El mensaje de Jesús enlaza con el de Juan, con la diferencia de que Juan lo
anuncia cerca, y Jesús lo anuncia presente. Si nos convertimos, si le
seguimos, El nos curará de nuestras enfermedades y dolencias morales:
materialismo, sensualidad, avaricia, ambición, soberbia. El curará al mundo
de todos sus pecados, y el seguimiento de su palabra será la salvación de
todos los males de los hombres. Esta es la Buena noticia. Quien acepte a
Jesús en su palabra, ya está en él el Reino de Dios. 6.
Nuestra conversión ha tenido esta semana un signo: el de la unidad. A estas
alturas, comenzado ya el siglo XXI, resulta amargo comprobar la separación de
los cristianos: Aún resuenan las palabras apelantes a la unidad y a la
superación de las discordias, de Pablo: "Yo soy de Pablo, yo soy de Pedro,
yo soy de Apolo, yo soy de Cristo. ¿Está dividido Cristo?" 1 Corintios
1,10. Es un escándalo que los cristianos estemos separados. Y por eso hemos
rezado y debemos rezar. Desde el siglo IX, Patriarcas d Oriente empezando con
Focio, siguiendo en el siglo XVI con
Lucero, Luteranos, Calvino, Hus, Anglicanos, Episcopalianos y Católicos. ¿Y
los católicos, cómo andamos de unión?: ¿No andamos todavía con el "yo
soy de Pedro, yo de Pablo, yo de Francisco? A éste lo promocionamos porque es
de los nuestros y al otro lo arrinconamos porque sigue otro camino? "Que
sean todos uno como tú, Padre, estás conmigo y yo contigo, para que el mundo
crea que tu me has enviado" (Jn 17,21). 7.
"Venid y seguidme y os haré pescadores de hombres". Dios quiere
salvar a todos los hombres; que sean felices en totalidad y plenitud, sin
ningún vacío. Por eso el Padre Misericordioso, envía a su Hijo obediente. Se
hace hombre y busca hombres. Eran pescadores y les dice que no van a cambiar
de oficio, sino de "peces". Les hará pescadores de hombres. Cuando
hablamos de pescadores, casi todos pensamos en el pescador solitario, sentado
quieto a la orilla del río, esperando que pique el pez. Ni Simón, ni Andrés,
ni Santiago ni Juan, tenían esa idea del pescador idílico, paciente y lento,
seguro y sin riesgos. Ellos sabían que pescar era una cosa muy seria. Que no
se podían quedar en la orilla; que había que subir a la barca, y remar mar
adentro. Que a veces soplaban vientos fuertes y huracanados; que era
necesario sujetar a veces las velas; que también en ocasiones se está a punto
de hundirse; en fin, sabían por experiencia que el oficio de pescador no es
fácil, ni cómodo. Que había que arremangarse. Hay que luchar con los
elementos que, no todos son predecibles por los meteorólogos, pues son
manejados por los espíritus malignos. Por eso Jesús buscó pescadores, quizá
era el oficio de más alto riesgo en su tierra entonces, para comenzar con
ellos la conquista del Reino. Si después llamó a un burócrata, Mateo, fue
porque ya tenía asegurados a los hombres valerosos, aguerridos y fuertes,
aunque rudos, y con vistas a escribir su evangelio. 9.
Con la alegría de haber encontrado la luz, y con el deseo de difundirla hasta
el confín de la tierra, recemos con el salmista nuestra confianza: "El
Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?" Salmo 26. 10
Que el comer el mismo pan y beber el mismo cáliz de la sangre divina nos haga
instrumentos de unidad: donde haya odio, pongamos amor, donde haya guerra,
sembremos la paz, donde haya separación, unión. Y de luz: Donde haya
tinieblas sembrar luz. Difundir la luz. Que no nos pueda seguir diciendo Paul
Claudel: “¿Qué habéis hecho de la luz, los portadores de la luz?”. Con la
protección de la Madre de los Apóstoles, María. JESUS
MARTI BALLESTER |
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Jesus Marti Ballester |
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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |