|
|
|
SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA |
|
Jesús Marti Ballester |
|
SAN JOAQUÍN Joaquín, que
significa “Yahveh prepara” fue el padre de Tampoco se puede afirmar con certeza, a pesar de la
autoridad de los Bollandistas, que Joaquín fuera
hijo de Helí y hermano de José; ni tampoco, como en
ocasiones se dice a partir de fuentes de muy dudoso valor, que era
propietario de innumerables cabezas de ganado y vastos rebaños. Más
interesantes son las bellas líneas en las que el Evangelio de Santiago
describe, cómo, en su edad ancianidad, Joaquín y Ana hallaron respuesta a sus
oraciones por su descendencia. Es tradición que los padres de Santa María,
que aparentemente vivieron primero en Galilea, se instalaron después en Jerusalén;
donde nació y creció Nuestra Señora; allí también murieron y fueron
enterrados. Una iglesia, conocida en distintas épocas como Santa María, Santa
María ubi nata est, Santa
María in Probatica, Sagrada Probática y Santa Ana
fue edificada en el siglo IV, posiblemente por Santa Elena, en el lugar de la
casa de San Joaquín y Santa Ana, y sus tumbas fueron allí veneradas hasta
finales del siglo IX, en que fue convertida en una escuela musulmana. La
cripta que contenía en otro tiempo las sagradas tumbas fue redescubierta en
1889. San Joaquín fue honrado muy pronto por los griegos, que celebran su
fiesta al día siguiente de la de SANTA ANA Ana, del hebreo Hannah, gracia,
es el nombre que la tradición ha señalado para la madre de El Protoevangelio aporta la siguiente relación: En Nazaret
vivía una pareja rica y piadosa, Joaquín y Ana. No tenían hijos. Cuando con
ocasión de cierto día festivo Joaquín se presentó a ofrecer un sacrificio en
el templo, fue arrojado de él por un tal Rubén, porque los varones sin
descendencia eran indignos de ser admitidos.
Joaquín entonces, transido de dolor, no regresó a su casa, sino que se
dirigió a las montañas para manifestar su sentimiento a Dios en soledad.
También Ana, puesta ya al tanto de la prolongada ausencia de su marido,
dirigió lastimeras súplicas a Dios para que le levantara la maldición de la
esterilidad, prometiendo dedicar el hijo a su servicio. Sus plegarias fueron
oídas; un ángel se presentó ante Ana y le dijo: "Ana, el Señor ha visto
tus lágrimas; concebirás y darás a luz, y el fruto de tu seno será bendecido
por todo el mundo". El ángel hizo la misma promesa a Joaquín, que volvió
al lado de su esposa. Ana dio a luz una hija, a la que llamó Míriam. Dado que esta narración parece reproducir el relato bíblico
de la concepción del profeta Samuel, cuya madre también se llamaba Hannah, la sombra de la duda se proyecta hasta en el
nombre de la madre de María. El célebre Padre John de Eck
de Ingolstadt, en un sermón dedicado a Santa Ana
(pronunciado en París en 1579), aparenta conocer hasta los nombres de los
padres de Santa Ana. Los llama Estolano (Stollanus) y Emerencia
(Emerentia). Afirma que la santa nació después de que Estolano y Emerencia
pasaran veinte años sin descendencia; que San Joaquín murió poco después de
la presentación de María en el templo; que Santa Ana casó después con
Cleofás, del cual tuvo a María de Cleofás; la mujer de Alfeo y madre de los
apóstoles Santiago el Menor, Simón y Judas Tadeo, así como de José el Justo.
Después de la muerte de Cleofás, se dijo que casó con Salomas, de quien trajo
al mundo a María Salomé (la mujer de Zebedeo y madre de los apóstoles Juan y
Santiago el Mayor). La misma leyenda espuria se halla en los textos de Gerson y en los de muchos otros. Allí surgió en el siglo
XVI una animada controversia sobre los matrimonios de Santa Ana, en la que Baronio y Belarmino defendieron
su monogamia. En Oriente, al culto a Santa Ana se le puede seguir la
pista hasta el siglo IV. Justiniano I
hizo que se le dedicara una iglesia. El canon del oficio griego de
Santa Ana fue compuesto por San Teófanes, pero
partes aún más antiguas del oficio son atribuidas a Anatolio
de Bizancio. Su fiesta se celebra en Oriente el 25
de julio, que podría ser el día de la dedicación de su primera iglesia en
Constantinopla o el aniversario de la llegada de sus supuestas reliquias a
esta ciudad (710). Aparece ya en el más antiguo documento litúrgico de En Santa Ana es la patrona de Bretaña. Su imagen milagrosa es
venerada en Notre Dame d´Auray,
en la diócesis de Vannes. También en Canadá -donde
es la patrona principal de la provincia de Quebec-
el santuario de Santa Ana de Beaupré es muy famoso.
Santa Ana es patrona de las mujeres trabajadoras; se la representa con JESUS MARTI BALLESTER |
|
Jesús
Marti Ballester |