SAN LUIS BELTRAN

Misionero. Año 1581.

Octubre 8

Autor: Jesus Marti Ballester

 

CASA NATAL DE SAN LUIS BELTRAN

Compatricio mío y viviendo muchos años frente a su casa natal de Valencia, España, me siento a escribir con gusto y devoción la biografía de San Luís Beltrán que nació en 1526 en Valencia (España) el l de enero de 1526, de familia rica y muy virtuosa. Su padre, Juan Luis, cuando quedó viudo, quiso hacerse monje del monasterio de Porta-Coeli, cerca de Valencia. Pero cuando estaba llegando al monasterio, se le aparecieron san Vicente Ferrer y san Bruno quienes le dijeron que la voluntad de Dios no lo quería en la Cartuja sino en el mundo. Obedeció, regresó y al poco tiempo se casó con la virtuosa Juana Angela Eixarch, hija de Juan Eixarch, rico mercader.

EL PRIMOGENITO

Luis fue el primogénito de este matrimonio, y fue bautizado en la parroquia de San Esteban, en la misma pila bautismal donde dos siglos antes había sido bautizado san Vicente Ferrer. Desde muy niño dio muestras de su afición a la oración y a la penitencia. A los siete años de edad pasaba largas horas en oración durante la noche y luego se acostaba en el suelo; y para no ser descubierto, desarreglaba la cama.

Lector asiduo de las vidas de los santos, quiso imitar a san Alejo y san Roque, que dejaron casa y parientes para peregrinar pidiendo limosna. Pidió dinero prestado, preparó algo de ropa y alimento, buscó un compañero que compartiera su camino y su vida, y salieron camino de Santiago. Su madre enferma, viendo el dolor de su padre, le escribió esta carta, que se conserva, para que se la mandara a su esposo:

PLAZA DE SAN LUIS BELTRAN

 “Tengo por muy cierto el enojo que Vuestra Merced y la señora han recibido con la resolución que he tomado. Mas ciertamente no lo debían recibir, pensando que esta es la voluntad de Dios...”.

Su padre envió a buscarlo a un criado que lo encontró cerca de Buñol, descansando tranquilamente junto a una fuente cerca del pueblo que se conserva como entonces,  centro de mucha devoción.

FRAILE DOMINICO

A los veinte años ingresó a la Orden de Predicadores y ordenado sacerdote fue dedicado a  la predicación. Enviado a América, en Colombia se dedicó a catequizar, a bautizar y a construir iglesias. Su celo y su caridad le ganaron el afecto de los indígenas, que acudían a él de todas partes y lo acompañaban constantemente. En 1570 regresó a España donde continuó su labor apostólica, y en 1574 el Capítulo general de Aragón lo nombró predicador general.

ESTILO DE SU PREDICACION

Él mismo define su estilo: “Yo predico en estilo que todos lo entiendan. Y como Dios dijo a Isaías: Stilo hominis, estilo llano. Ningún cronista ha guardado tan bien las reglas de los historiadores como los evangelistas. ¡Qué cortos en contar las grandezas y hazañas de Cristo! ¡Qué sin elocuencia! ¡Qué sin afectos! ¡Qué sin retóricas! Para que resplandezca la verdad, sin color ni afeite, sin ayuda de elocuencia y saber humano”.

SANTA TERESA RECABA SU CONSEJO ANTES DE COMENZAR LA REFORMA

Santa Teresa le escribió preguntándole si debía fundar un convento en su ciudad. Nuestro santo le respondió: "El asunto sobre el cual me pide información es tan importante que me dediqué por varios días a pedirle a Nuestro Señor que me iluminara lo que le debía responder. Ahora le digo que sí, que lo debe fundar. Y le añado una noticia más: su comunidad va a ser tan ayudada por Dios, que dentro de cincuenta años será una de las más importantes en la Iglesia Católica". Y así sucedió.

SU CARACTER

Era una imagen ardiente y severa que admiraba e impresionaba más que seducir. No era simpático; su santidad era férrea, sin atractivos humanos. Hijo de un notario de Valencia, a pesar de que tenía muy mala salud, sus dotes debían de ser tan espléndidas que a los veintitrés años era ya maestro de novicios. «Criaba a sus novicios en grande aspereza y penitencia», aunque no mayor que las que usaba consigo mismo.

Fraile grave y extremoso, horrorizaba a los demás con sus mortificaciones. Era fiel a su teoría del menosprecio que lo define: «Menospreciarme a mí, menospreciar a nadie, menospreciar al mundo y menospreciar el ser menospreciado».

EL AMOR DE CRISTO LE EMPUJA

Quiso ir a las islas antillanas, consiguió multitud de conversiones, hizo muchos milagros, y tuvo innumerables enemigos, porque se enfrentaba a la rapacidad de los encomenderos. En casi siete años convirtió miles de indios desde Panamá hasta el Golfo de Urabá, en regiones palúdicas y llenas de toda clase de mosquitos y de alimañas peligrosas. Pero sus más peligrosos enemigos eran algunos colonizadores españoles que cometían toda clase de injusticias contra los indígenas, y que al ser reprendidos por el santo misionero, le quisieron asesinar. Predicó a tribus sumamente salvajes que varias veces trataron de asesinarlo pero no lo lograron. Una vez le ofrecieron un vaso de refresco, que contenía un fuerte veneno. Él le dio la bendición al vaso, y este se hizo pedazos. Los indios narraban que un colono quiso disparar su escopeta contra el misionero y que la escopeta estalló, retorciéndose su cañón y quedando en forma de cruz. El santo tenía una fe capaz de conseguir milagros.

ESTA CLASE DE DEMONIOS SE LANZA CON ORACION Y AYUNO

Cuando deseaba convertir a algún pecador hacía esta penitencia. Al anochecer, en aquellas selvas aparecen millones y millones de mosquitos muy hambrientos. Él se quitaba la camisa y dejaba que le picaran, y de vez en cuando les decía: "Hermanitos, ya comieron lo suficiente. Ahora déjenle el puesto a sus compañeros, que también quieren comer". Y los miles de mosquitos se iban para que llegaran los otros que estaban también muy hambrientos. En los registros que dejó escritos por su propia mano señala que bautizó más de 15,000 indios.

DE REGRESO A VALENCIA

Sigue siendo de fuego y de exigencia cuando vuelve a su Valencia natal, donde será prior. Designado Maestro de novicios  ejerció este ministerio durante 30 años  y formó gran número de fervorosos religiosos. Era muy estricto y exigente, pero sabía dar las órdenes con tan gran bondad y amabilidad, que todos sus súbditos lo amaban y estimaban. Para librarse del deseo de sobresalir ante los demás, colocó en la puerta de su habitación un letrero con esta frase de San Pablo: "Si lo que busco es agradar a la gente, ya no seré servidor de Cristo". A los futuros misioneros les insistía en que el arma más poderosa para ganar almas es orara mucho y hacer sacrificios. Y les repetía que las buenas palabras del que enseña religión deben ir siempre acompañadas de buenas obras, porque si con el mal ejemplo destruimos lo bueno que sembramos con la predicación, eso es fatal.

AL CIELO

El Arzobispo de Valencia, Patriarca San Juan de Ribera, su gran amigo que lo apreciaba mucho, lo paseaba ya enfermo en un carrito, que el mismo Arzobispo empujaba por la huerta de su palacio de Burjasot. Murió en el mismo palacio del Patriarca,  el 9 de octubre de 1581, a los 55 años, El Papa Clemente X en 1671 lo canonizó y la Iglesia colombiana lo ha venerado siempre como uno de sus principales abogados y patronos. Vecino de tu casa natal te ofrezco este trabajo que espero sea de tu agrado y te sea recompensa de gloria accidental que merezca una caricia tuya.

JESUS MARTI BALLESTER

 

 

Jesus Marti Ballester

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