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BEATO MANUEL DOMINGO Y SOL 30 ENERO Autor: Jesus Marti Ballester |
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MIS
PRIMEROS AÑOS. Si
ya Jesús se lamentó de la ingratitud humana de aquellos leprosos que había
curado, “y los otros nueve ¿dónde están?”, para no caer en el pecado de la
ingratitud, ese feo y cretino vicio, mayoritario entre los humanos
desagradecidos que no les importan la escaleras ni los peldaños cuando ya han
llegado, quiero pagar varias deudas de gratitud en este estudio. Yo vi la
primera luz sacerdotal en un Seminario de Don Manuel, el Colegio de
Vocaciones Eclesiásticas de Valencia,
conducido por un santo sacerdote, Don Vicente Balanza Devís, Párroco
de Carpesa, formado en ese Colegio. Desde ese año, el Colegio quedó
convertido en Seminario Menor de la Archidiócesis de Valencia. Era el año
1931: Curso 1931-32. Hasta ese curso, el Colegio de Vocaciones era eso, no un
seminario conciliar, sino un Colegio, donde se estudiaba, se residía y se
asistía a clase en el Seminario que, a partir de ese año, pasará a ser
Seminario Mayor. Esa fue la orientación que le dio Mons Javier Lauzurica,
Obispo Auxiliar de la Diócesis de Valencia, cuyo Arzobispo era Mons Prudencio
Melo y Alcalde. El año anterior a la guerra Civil, celebramos las Bodas de
Oro del Colegio, con fiestas extraordinarias. Un antiguo alumno del Colegio,
el poeta y estilista don José Zazahonero Vivó, escribió un poema para que lo
declamara yo en la Velada con que se festejó la celebración. Imagina
el poeta que el Colegio le habla a su Fundador. Probaré a atreverme a recitar
los primeros versos: MI
COLEGIO Al
comienzo de mi canto es
un dogal mi angustia Porque
mi sistro es leve e
inmenso Don Manuel Una
súplica esbozo: Que
a mi pobre flor mustia Suméis
sus colegiales Un
bosque de laurel Si
del barro hiciera Dios al hombre Y
en él imprimiera un soplo de vida hoy
no os asombre Que
de yo al Colegio vida: Soy
tu Colegio, tu Colegio, Padre, Donde
tu prodigaste tus cuidados, Dejándolo
so el manto de la Madre De
los Desamparados--- Ahora
soy yo el asombrado porque del ORÍGENES
DE DDON MANUEL MANUEL
DOMINGO Y SOL nació en Tortosa (Tarragona - España) el día 1 de abril del año
1836. Su vida entera fue una pasión ardiente por el sacerdocio, y lo vivió
con toda intensidad. Le atraían, a la vez, todas las facetas del apostolado
sacerdotal: “una ilusión santa parecía querernos lanzar al mismo tiempo a
todos los campos”, confesaba en cierta ocasión. ESTUDIOS.
ORDENACION. MINISTERIOS A
los 15 años ingresó en el seminario diocesano de Tortosa. Fue ordenado
sacerdote en Tortosa el día 2 de Junio de EL
ETERNO INSATISFECHO Pero
nada de esto colmaba sus aspiraciones. Necesitaba un punto de apoyo
definitivo para aunarlo todo, influir en todo, y restaurarlo todo. Dios
respondió a sus deseos: “El Señor, sin merecerlo, sin advertirlo nosotros
casi, sin pensarlo ni poderlo prever, descorrió la cortina, y nos mostró un
campo vastísimo, de facilísimo cultivo, de resultados indudables, campo en el
cual, y con una vida puramente sacerdotal, pudiéramos impulsar, coadunados,
todos los intereses de su máxima gloria, que nuestra piadosa imaginación y
nuestro ardiente celo pudiera soñar jamás". LA
FORMACIÓN DE LOS FUTUROS SACERDOTES Un
día del mes de febrero del año 1873, se encontró con el seminarista Ramón
Valero, pobre y humilde, que vivía de limosna con otros seminaristas en una
buhardilla. El Seminario de Tortosa había sido destrozado por la Revolución
del año 1868, y los pocos seminaristas que aún quedaban, vivían diseminados
por la ciudad, con hambre y sin formación. Ramón Valero contó a don Manuel
las estrecheces en que vivía, sin pan, sin luz para estudiar, sin
orientación. LA
VISION DEL CARISMA Don
Manuel vio muy claro y para siempre: la clave de sus anhelos era dar pan y
cariño, ilusión sacerdotal y formación adecuada a los futuros sacerdotes.
Había encontrado la "perla preciosa" de la parábola, y vendió todas
las cosas para comprarla. Desde entonces vivió convencido de que “la
formación del Clero es lo que podríamos decir la llave de la cosecha en todos
los campos de la gloria de Dios. Nosotros más que apóstoles parciales, hemos
de ser moldeadores y formadores de apóstoles”, decía a sus operarios. LA
CASA DE SAN JOSE En
el mes de septiembre de 1873 comenzó la tarea ingente de su vida con la
humilde “Casa de San José”, donde reunió a 24 seminaristas pobres. Muy pronto
hubo de adquirir una casa más amplia para los 98 alumnos que tenía el año
1876. E1 día 11 de abril de 1878 puso la primera piedra del nuevo “Colegio de
San José para Vocaciones Eclesiásticas”, y lo inauguró el 11 de abril de 1879
con 300 seminaristas. Don Manuel vio muy claro y para siempre: la clave de
sus anhelos era dar pan y cariño, ilusión sacerdotal y formación adecuada a
los futuros sacerdotes. Había encontrado la "perla preciosa" de la
parábola, y vendió todas las cosas para comprarla. Desde entonces vivió
convencido de que “la formación del Clero es lo que podríamos decir la llave
de la cosecha en todos los campos de la gloria de Dios. Nosotros más que
apóstoles parciales, hemos de ser moldeadores y formadores de apóstoles”,
decía a sus operarios. El
día 11 de abril de 1878 puso la primera piedra del nuevo “Colegio de San José
para Vocaciones Eclesiásticas”, y lo inauguró el 11 de abril de 1879 con 300
seminaristas. Educaba y mantenía gratuitamente a otros 100 seminaristas en el
Palacio de San Rufo. FUNDACIÓN
DE LA HERMANDAD Durante
los primeros años de funcionamiento del Colegio de San José, D. Manuel fue
madurando ideas y vio que los esfuerzos individuales no tenían garantía de
perennidad: el hombre pasa y los problemas permanecen. Quería dar
consistencia a su "Obra" e irradiar su actividad a otras diócesis.
Así, e1 29 de enero de 1883, después de celebrar la Santa Misa, recibió la
luz de lo alto, y “estuvo dos días bajo la influencia de aquella inspiración
sobrenatural”. Vio con claridad la fundación de una Hermandad de Sacerdotes
Operarios que, con acendrado espíritu de Reparación, se dedicaría a la
formación de futuros sacerdotes. La Hermandad fue aprobada por el Obispo de
Tortosa el 17 de mayo del año 1883. Con un grupo de sacerdotes buenos y
entregados, don Manuel se sintió capaz de llevar a cabo su empresa. SITUACION
DE LOS SEMINARIOS La
situación de los Seminarios españoles era bastante precaria: “No es posible comprender
cómo estaba la formación de los jóvenes en aquella, y algo anterior y
bastante posteriormente, en estudios, en piedad y disciplina y vigilancia y
pruebas de vocación”. Don Manuel supo elevar el nivel espiritual, disciplinar
e intelectual de tal manera que resaltaba la formación dada en el Colegio de
Vocaciones y comenzaron a llover sobre él peticiones de los Obispos para que
los Sacerdotes Operarios fueran a sus diócesis. CASCADA
DE FUNDACIONES 1884:
Funda el Colegio de Vocaciones en Valencia. 1888: en Murcia. 1889: en
Orihuela. 1893: en Plasencia. 1894: en Burgos. 1896: en Almería. 1896: en
Lisboa (Portugal). 1898: en Toledo, donde fue martirizado el Rector, Beato
Pedro Ruiz de los Paños, que había sido Director General de la Hermandad, y
Director Espiritual del Venerable Baldomero Jiménez Duque, Gran Rector del
Seminario de Avila. EL
PONTIFICIO COLEGIO ESPAÑOL DE ROMA Protegido
ante San Pío X por el Cardenal Vives y Tutó y el cardenal Ferry del Val,
Secretario de Estado de San Pio X
fundó el Beato Manuel Domingo y Sol el Colegio de San José, el año
1892 y es, sin lugar a dudas, una de las más importantes realizaciones suyas.
Es indiscutible la influencia de este Centro en la renovación espiritual e
intelectual de los seminarios y del clero español. Desde entonces, en el
Pontificio Colegio Español de San José de Roma se han formado más de 3.000
alumnos, ha dado más de 70 obispos a las diócesis españolas, y son muchísimos
los antiguos alumnos que han trabajado y trabajan en cargos de dirección y de
enseñanza en los centros de formación sacerdotal. DIRECCIÓN
DE LOS SEMINARIOS DIOCESANOS El
nuevo estilo de los Colegios de San José se iba imponiendo poco a poco. “Su
método se determina por una selección delicada de los alumnos, candidatos al
sacerdocio, un ambiente de familia y de comprensión entre educando y superior
y una vida de piedad sincera y profunda, donde se ponen de relieve las
máximas cualidades del sacerdocio, unido todo ello a una ferviente adhesión
al Vicario de Cristo”. Muchos
obispos se empeñaron en confiar Don Manuel y a su Hermandad de Sacerdotes Operarios
Diocesanos la dirección de sus Seminarios. 1897:
Se hizo cargo del Seminario de Astorga. 1898: Toledo. 1898: Chilapa (México). 1899:
Zaragoza. 1900: Cuernavaca (México). 1901: Sigüenza y Cuenca. 1902: Badajoz y
Puebla de los Angeles (México). 1903: Baeza. 1904: Jaén, Ciudad Real, Málaga.
1905:
Barcelona. 1906: Segovia.1907: Almería. 1908: Tarragona. LEGADO
ESPIRITUAL DE DON MANUEL La
espiritualidad del Beato Manuel Domingo y Sol se cifra en el espíritu de
Reparación al Corazón de Jesús, principalmente en la Santísima Eucaristía.
Era un ardiente enamorado de la Eucaristía. Decía: “una de las cosas que nos
avergonzarían en el cielo, si pudiese haber con fusión, sería el pensar que
le hemos tenido en la tierra, y no nos absorbió toda la vida, todo nuestro
corazón”. Legó a la Hermandad ese espíritu como uno de sus fines principales. LA
EUCARISTIA Este
amor a Jesús en la Eucaristía, este espíritu de Reparación, es el manantial
de su entrega para trabajar en la delicada y difícil misión de formar a los
futuros sacerdotes. Escribe: “si descendiéramos al fondo, al manantial de los
sentimientos de nuestra piedad, tal vez encontraríamos lo que no habíamos
reparado ni discurrido: que el origen de nuestro deseo por el bien y fomento
de las vocaciones eclesiásticas, de que Dios tenga muchos y buenos
sacerdotes, ha sido nuestro instintivo amor a Jesús Sacramentado”. Este
amor a Jesucristo en la Eucaristía le hacía arder en ansias de levantar
Templos de Reparación. Pudo aceptar el Templo Nacional Expiatorio de San
Felipe de Jesús, en México, el año 1889. Pero su ilusión era levantar uno en
cada diócesis. El año 1903 pudo realizar el sueño de edificar el nuevo Templo
de Reparación de Tortosa, donde descansan sus restos mortales. CONSSUMATUM
EST Celebra
su última misa el 18 de Enero de 1909. Muere el día 25 de Enero de 1909,
dejando a los 75 operarios que componían la Hermandad 10 colegios de
vocaciones, 17 seminarios, 2 templos de reparación y el Colegio Español de
Roma. Es declarado venerable por el Papa Pablo VI, el 4 de Mayo de 1970, con
la denominación de "Santo Apóstol de las Vocaciones". El 29 de
marzo de 1987 fue beatificado por el Papa Juan Pablo II. HIMNO
DE LOS COLEGIOS “Falanges
josefinas Hijos
de Mosén Sol, A
la lucha cantado marchemos Valiente
el corazón, Venid,
josefinos, Mosén Sol nos guía, Crucémonos
soldados del amor, Sea
el nombre de Jesús nuestra bandera Ciñamos
nuestras armas, la oración. |
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Jesus Marti Ballester |