SAN EULOGIO de CÓRDOBA

Presbítero y mártir (859)

Autor: Jesus Marti Ballester

 

EL ESCENARIO

La historia de España viene marcada por dos hechos trascendentes: la ocupación musulmana y el descubrimiento de América. Estas dos situaciones han marcado con sello indeleble la conciencia colectiva de España, separándonos y diferenciándonos de nuestros vecinos europeos. El caso es que la historia de la Edad Media en España ha fascinado a muchos historiadores, por su complejidad y riqueza de matices.

LOS INVASORES: EL REINO GERMÁNICO VISIGODO

España comparte con otros países de Europa el arranque de la Alta Edad Media como un periodo de transición tras la caída definitiva del Imperio Romano y la constitución de los reinos bárbaros. Nuestro reino germánico, el visigodo, fue uno de los más avanzados de cuantos constituyeron Europa durante los siglos VI y VII, gracias a la intensa romanización de la Hispania que conquistaron. Pero este brillo, en relación con otros pueblos bárbaros, no fue acompañado por una fortaleza política y religiosa que hiciera frente a la invasión musulmana.

En efecto, la fragilidad del Reino Visigodo, propició la rapidísima conquista por un puñado de guerreros africanos y árabes, en minoría sobre la población hispano-romana-visigoda nativa. La rápida conquista política y militar de la mayor parte de la Península por un conjunto de pueblos de distinta raza supuso una ruptura radical con respecto a la trayectoria de otros reinos europeos. A partir de ese momento y en las zonas menos domina das por los recién llegados ocupantes, surgirán distintos empeños de independencia que cristalizarán en condados y reinos cristianos que mantendrán durante siglos complejas relaciones entre sí.

Durante siglos los estados cristianos se moverán en una continua alternancia de pactos, alianzas, guerras de frontera, relaciones de familia, intentos de unificación y desunión, pero animados por un más o menos inconsciente impulso de recuperación de los territorios meridionales.

LA CONVIVENCIA MEDIEVAL

La convivencia en el resto de Europa, obedece a  matices, más acentuados en España por las relaciones de guerra y paz entres los reinos cristianos y entre éstos y el mundo musulmán de Al-Andalus, sin homogeneidad y tendente, como sus vecinos cristianos, a tensiones constantes de unidad y ruptura. La dinámica de guerra y paz medieval en España entre reinos cristianos y los distintos regímenes de Al-Andalus tiene como consecuencia otro hecho peculiar de la Edad Media española, que es el trasiego de gentes que colonizan y repueblan amplias extensiones del territorio a medida que las fronteras descienden hacia el sur. El contacto con Europa es un objetivo imprescindible de los jóvenes reinos cristianos para afianzarse ante el "enemigo" árabe, tanto en el entorno político-militar como en el religioso y cultural. Sólo el Camino de Santiago permitirá a España participar en las corrientes culturales, artísticas, religiosas comerciales y económicas europeas, durante los siglos XI al XIII. Aunque el proceso de "Reconquista" no finaliza hasta la toma de Granada en 1492, la mayor parte de la Península e Islas Baleares pertenecen a las Coronas de Portugal, Castilla y León y Aragón a mediados del siglo XIII.

TREINTA AÑOS DE RECONQUISTA

Descontadas Almería, Granada y Málaga, el resto de la mitad meridional de la Península fue conquistada en tan solo treinta años por Fernando III el Santo y su hijo Alfonso X el Sabio para Castilla y León y por Jaime I por parte de Aragón, después del declive del poder almohade tras su derrota en las Navas de Tolosa. Desde entonces España comienza un proceso de feudalización y de incremento de poder señorial como consecuencia de los repartos que los reyes hacían, sobre todo a las Ordenes militares que se hicieron con extensiones enormes de territorios.

España atraviesa la crisis de la Edad Media del siglo XIV con similares problemas y calamidades que otros estados de Europa y sólo en la segunda mitad del siglo XV logra recuperarse para acometer hechos de tanta trascendencia como la conquista de Granada y el descubrimiento de América, que marcan el fin definitivo de la Edad Media y el nacimiento de la Era Moderna.

INVASION ARABE EN ESPAÑA

La traición del conde Don Julián y del obispo Don Opas, enemigos irreconciliables del último rey visigodo, Don Rodrigo, abrió a los árabes las puertas de España. Apoyados en los traidores entraron los primeros árabes y conquistaron Gibraltar en 711 capitaneados por Tarik. La primera cuestión que se presenta es sobre la situación de la Iglesia en el país musulmán.

LOS MOZARABES

A los cristianos sometidos a los árabes se les llamaba mozárabes; en cambio a los descendientes de matrimonios mixtos y a los renegados se les denominaba muladíes. En general la política seguida por los musulmanes en un principio fue de inteligencia con los vencidos, pues éste era el mejor modo de disfrutar en paz de su victoria. Por esto en cada región y en cada ciudad imponían un pacto distinto, cuyas condiciones eran más o menos duras según la resistencia que se había opuesto. El pacto más favorable fue el que obtuvo el duque godo Teodorico en la región de Valencia y Murcia con una independencia casi completa. En todo caso los mozárabes generalmente conservaban libertad en el ejercicio de la religión

EULOGIO,UN PASTOR PARA LA IGLESIA MOZARABE

Para los tiempos duros y difíciles que vivía la comunidad cristiana de España invadida por el Islam, el  Señor le preparó un pastor sabio que fue su consuelo y aliento por medio de sus escritos y su ejemplo. Ese pastor era San Eulogio de Córdoba. Su figura la conocemos bien tanto por sus escritos como por la biografía que escribió su amigo Alvaro Paulo

NACE EN CORDOBA

Nace en la Córdoba musulmana del siglo IX en una familia que conservaba las tradiciones cristianas. Se educa en la escuela parroquial de San Zoilo y luego del Abad Speraindeo a quien llamará «gran lumbrera de nuestros tiempos, varón elocuentísimo, doctor insigne, anciano venerable y piadoso maestro mío». Consagrado sacerdote reparte sus actividades entre el ministerio pastoral y frecuentes contactos con los monasterios circundantes de Córdoba. Tenía dos hermanas, Niola y Anulo, consagrada a Dios y tres hermanos, Alvaro, Isidoro y José. José consigue un puesto en la secretaría de gobierno del califato por su conocimiento del árabe. Isidoro y Alvaro se dedican al comercio, debiendo por ello hacer largos viajes al exterior.

SU AMIGO ALVARO PAULO

En el monasterio de Santa Clara tuvo un condiscípulo, Alvaro Paulo, que fue su amigo hasta la muerte. Por el conocemos su biografía. «Todas sus obras, escribe Alvaro, estaban llenas de luz. De su bondad, de su humildad y de su caridad podía dar testimonio el amor que todos le tenían. Su afán de cada día era acercarse más y más al cielo, y gemía sin cesar por el peso de la carga de su cuerpo».

VIAJE A ROMA FRUSTRADO Y VIAJA A ARAGON

Intentó Eulogio peregrinar a Roma. Era un empeño muy difícil y lograron disuadirlo. Poco después emprende otro viaje. Quiere conocer el paradero de dos de sus hermanos dedicados al comercio por tierras del Rin. No puede conseguirlo, pues las guerras que había a ambos lados del Pirineo le impiden. En Zaragoza recibe noticias tranquilizadoras de sus hermanos. Entonces se dedica a otra tarea muy importante y providencial: recoger en Leyre, Siresa y otros monasterios de Navarra y Aragón manuscritos de la antigüedad, que se llevó a Córdoba para conservar y restaurar la cultura cristiana. Obras de Horacio, Virgilio y San Agustín.

LIDER EN CORDOBA ELECTO ARZOBISPO DE TOLEDO

Una vez en Córdoba y convertido ya en jefe del grupo de sacerdotes de San Zoilo, por su santidad y su sabiduría, se dedica a rezar y a escribir, a instruir y alentar a los cristianos, acosados y perseguidos por el Islam, si no abandonaban el cristianismo. Su actividad era tan intensa como su entusiasmo e intrepidez. Es ahora cuando escribe sus obras principales: el Memorial de los Mártires, para ejemplo dé los más débiles, el Documento Martirial, para sostener el ánimo de dos vírgenes cristianas, Flora y María, encerradas en un calabozo, y el Apologético, para defender la fe cristiana. En el año 858, al morir el arzobispo de Toledo, el clero y los fieles de la sede primada lo eligieron para sucederle, aunque no pudo llegar a su sede.

ACOGE E INSTRUYE A LA JOVEN LUCRECIA

Eulogio molestaba a los visires y al cadí por su incansable actividad y su proselitismo. Eulogio había acogido e instruido a la joven Lucrecia, cristiana acusada de apostasía, por ser hija de musulmán. Lucrecia en latín significa "portadora de luz". En 850, en Córdoba gobierna Abderramán. Eran tiempos muy difíciles para los creyentes en Cristo. Lucrecia, aunque era hija de padres musulmanes y vivía el don y la gracia de la virginidad, inusual en aquellos tiempos, que vio clara cuando se convirtió al cristianismo. Había en la ciudad califal un humanista cristiano por excelencia. Todos le conocían por su sabiduría, sus dotes de prudencia, y su arrojo y valentía.

FASCINADA POR EL AMORA

Lucrecia le fascinaba la idea de un Dios amor, entregado enteramente a los hombres con gratuidad absoluta. San Eulogio se encargó de su educación cristiana, aunque sabía a lo que se exponía con su labor de catequista. Pero nunca tuvo miedo en su corazón. Sabía que los padres de Lucrecia se oponían a que dejara la religión musulmana. Cuando vio que no podía vivir con sus padres porque le hacían la vida imposible, se fue a casa de san Eulogio. Este la recibió con una caridad y amor sumos. Sabía a lo que se exponía. A la ira de sus padres y a la murmuración de las gentes, al chisme fácil. A él, sin embargo, no le importaba la reacción de la gente. Se compromete en serio.

EULOGIO CONDENADO A MUERTE

Un juez amigo le aconsejó que disimulara en el juicio para librarle de la muerte. Eulogio le contesta con palabras ardientes propias de un soldado de Cristo, e insta a sus jueces a que adoren a Jesucristo, único Dios verdadero. Estas palabras exacerban más al tribunal. El 11 de marzo del año 859, cuenta su biógrafo, fue decapitado. Lucrecia le seguía pocos días después. Los sagrados restos fueron sepultados en la iglesia de San Zoilo. En el año 883 fueron trasladados de Córdoba a Oviedo. Su urna se conserva todavía en la Cámara Santa de esta ciudad.

SU AMIGO ALVARO PAULO

En el monasterio de Santa Clara tuvo un condiscípulo, Alvaro Paulo, que fue su amigo hasta la muerte. Por el conocemos su biografía. «Todas sus obras, escribe Alvaro, estaban llenas de luz. De su bondad, de su humildad y de su caridad podía dar testimonio el amor que todos le tenían. Su afán de cada día era acercarse más y más al cielo, y gemía sin cesar por el peso de la carga de su cuerpo».- Su amigo y biógrafo Paulo Alvaro describe así sus enseñanzas:--Cada día nos daba a conocer nuevos tesoros y cosas admirables que habían desaparecido. Diríase que las encontraba entre las viejas ruinas o cavando en las entrañas de la tierra... Corregía las cosas viciadas, reformaba lo que estaba roto, remozaba lo viejo y caduco, y todo lo que caía en sus manos de los antiguos varones. No hay quien pueda ponderar aquel afán incansable, aquella sed de aprender y enseñar, ¿Qué volúmenes no conoció? ¿Qué ingenios permanecieron para él ocultos, bien fueran católicos o herejes, filósofos y hasta gentiles? ¿Qué versos hay cuya armonía él ignorase?»

El ambiente que se respiraba en torno a la escuela formada por Eulogio era de un claro nacionalismo, lo que provocó algunos enfrentamientos con los pobladores del Al-Andalus. Los primeros choques y martirios dividieron a la población cristiana en dos: los más «prudentes» que censuraban la falta de sensatez de los que testimoniaban su fe con firmeza, y los que consideraban verdaderos mártires a los que habían dado testimonio del Señor. Eulogio se situó entre los últimos, aunque advertía: «para ser mártires es necesaria una vocación como para ser monje. Esa gracia solo a algunos se concede, a aquellos que fueron escogidos desde el principio.»

VIAJE A ROMA FRUSTRADO Y VIAJA A ARAGON

Intentó Eulogio peregrinar a Roma. Era un empeño muy difícil y lograron disuadirlo. Poco después emprende otro viaje. Quiere conocer el paradero de dos de sus hermanos dedicados al comercio por tierras del Rin. No puede conseguirlo, pues las guerras que había a ambos lados del Pirineo le impiden. En Zaragoza recibe noticias tranquilizadoras de sus hermanos. Entonces se dedica a otra tarea muy importante y providencial: recoger en Leyre, Siresa y otros monasterios de Navarra y Aragón manuscritos de la antigüedad, que se llevó a Córdoba para conservar y restaurar la cultura cristiana. Obras de Horacio, Virgilio y San Agustín.

LIDER EN CORDOBA ELECTO ARZOBISPO DE TOLEDO

Una vez en Córdoba y convertido ya en líder del grupo de sacerdotes de San Zoilo, por su santidad y su sabiduría, se dedica a rezar y a escribir, a instruir y alentar a los cristianos, acosados y perseguidos por el Islam, si no abandonaban el cristianismo. Su actividad era tan intensa como su entusiasmo e intrepidez. Es ahora cuando escribe sus obras principales: el Memorial de los Mártires, para ejemplo dé los más débiles, el Documento Martirial, para sostener el ánimo de dos vírgenes cristianas, Flora y María, encerradas en un calabozo, y el Apologético, para defender la fe cristiana. En el año 858, al morir el arzobispo de Toledo, el clero y los fieles de la sede primada lo eligieron para sucederle, aunque no pudo llegar a su sede.

ACOGE E INSTRUYE A LA JOVEN LUCRECIA

Eulogio molestaba a los visires y al cadí por su incansable actividad y su proselitismo. Eulogio había acogido e instruido a la joven Lucrecia, cristiana acusada de apostasía, por ser hija de musulmán. Lucrecia en latín significa "portadora de luz". En 850, en Córdoba gobierna Abderramán. Eran tiempos muy difíciles para los creyentes en Cristo. Lucrecia, aunque era hija de padres musulmanes y vivía el don y la gracia de la virginidad, inusual en aquellos tiempos, que vio clara cuando se convirtió al cristianismo. Había en la ciudad califal un humanista cristiano por excelencia. Todos le conocían por su sabiduría, sus dotes de prudencia, y su arrojo y valentía.

FASCINADA POR EL AMOR

Lucrecia le fascinaba la idea de un Dios amor, entregado enteramente a los hombres con gratuidad absoluta. San Eulogio se encargó de su educación cristiana, aunque sabía a lo que se exponía con su labor de catequista. Pero nunca tuvo miedo en su corazón. Sabía que los padres de Lucrecia se oponían a que dejara la religión musulmana. Cuando vio que no podía vivir con sus padres porque le hacían la vida imposible, se fue a casa de san Eulogio. Este la recibió con una caridad y amor sumos. Sabía a lo que se exponía. A la ira de sus padres y a la murmuración de las gentes, al chisme fácil. A él, sin embargo, no le importaba la reacción de la gente. Se compromete en serio.

LA PONE EN MANOS DE SU HERMANA NIOLA

Como tenía muchas ocupaciones pastorales, se la entregó a su hermana Niola, para que la catequizara y para su cuidado y atención. Lucrecía, acompañada por esta joven, fortificó su fe para los duros momentos que le aguardaban. Los padres la buscaron y denunciaron su desaparición a los jueces. Y cuando la encontraron, la mataron y la arrojaron al río Guadalquivir. Los cristianos, enterados de su ejecución, recogieron sus restos y los enviaron a Oviedo.

EULOGIO CONDENADO A MUERTE

Un juez amigo le aconsejó que disimulara en el juicio para librarle de la muerte. Eulogio le contesta con palabras ardientes propias de un soldado de Cristo. Llevado ante el Emir hizo una defensa firme del cristianismo, aunque se le trató de convencer de que se retractara aunque fuera solo aparentemente. «Pronuncia una sola palabra y luego sigue la religión que quieras» - le decían sus jueces. Viendo su firmeza fue condenado a ser decapitado. Al salir de la sala un eunuco le dio una bofetada, Eulogio presentó la otra mejilla diciendo «pega también aquí». Su biógrafo Paulo dice: «Este fue el combate hermosísimo del doctor Eulogio, éste su glorioso fin, éste su tránsito admirable. Eran las tres de la tarde de un sábado 11 de marzo de 859.» El martirologio mozárabe celebraba su fiesta el 1 de junio. El Romano lo ha puesto el 11 de marzo. El nuevo calendario lo celebra el 9 de enero. «Si quieres que tu oración vuele hacia Dios, le decía su abad, ponle dos alas: el ayuno y limosna». Que su cabeza segada por la cimitarra del verdugo lleve rápida la oración de esta España fría y triste que, estimulada por estos intercesores valerosos,  pide mejores ciudadanos y mayor justicia y verdad en los gobiernos.

 

Jesus Marti Ballester

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