SAN MAURO,

PATRÓN TERCERO DE VALENCIA

Autor: Jesus Marti Ballester

 

SAN MAURO Y SESENTA SOLDADOS, MÁRTIRES.

LA HISTORIA DEL MARTIRIO DE UNA FAMILIA ROMANA CONVERTIDA. MAURO DECAPITADO

Era el año 283. Claudio, tribuno romano, había tenido que asistir con sus soldados al martirio de los santos Crisanto y Daría, y tal impresión le produjeron su constancia y fervor que se bautizó.

Hilaria, su esposa, y Jasón y Mauro, sus hijos, también testigos del valor de aquellos dos héroes, lo mismo que los soldados a quienes Claudio mandaba, experimentaron la gracia del Señor y confesaron públicamente su deseo de participar en la gloria del martirio.

Llegó a conocimiento del emperador Numeriano lo que pasaba, y ordenó que al noble tribuno se le atara al cuello una piedra y fuese arrojado a las aguas del Tíber; sentencia que se cumplió en seguida.

A Mauro, Jasón y demás convertidos, los llevaron a una plaza pública de Roma y les  cortaron la cabeza. A Hilaria, la madre, sorprendida orando sobre el sepulcro de sus hijos mártires, ellos mismos se encargaron de proporcionarle la palma del martirio.

CONCESION PONTIFICIA

Según el breve pontificio de Clemente VIII fechado el 30 de mayo de 1600 dirigido para siempre al Patriarca Arzobispo de Valencia, San Juan de Ribera, los diocesanos de Valencia, deberíamos celebrar el 3 de diciembre,  la fiesta del niño San Mauro, con extraordinaria solemnidad litúrgica; es decir, rito de 1ª clase y obligación del rezo del oficio divino aprobado por el mismo pontífice en otro Breve anterior de abril de 1599, en que le nombraba patrón del Real Colegio Seminario de Corpus Christi y de toda la diócesis de Valencia. Breve que en propia mano le entregaba al Arzobispo y Patriarca de Valencia, el cardenal Niño de Guevara llegado de Roma con el cuerpo del joven mártir para ser sepultado en la monumental iglesia de su Colegio.

FIEL CUMPLIMIENTO

Fiel a este cumplimiento, durante 350 años viene celebrando Valencia la fiesta tal como la diseñó el Patriarca y consta en el libro ceremonial de su Iglesia, llamado Consueta, lo acostumbrado: “Con asistencia del gobierno de la Ciudad en pleno y todo el Magistrado, por ser fiesta de Corte; para los que se saquen los bancos colchados a la Capilla Mayor”.

SOLEMNIDAD

Su llegada a la misma, con escolta de músicos y soldados de gala que quedaban de guardia a la puerta, mientras repicaban “a todo vuelo las campanas”, constituía un espectáculo que congregaba a multitud de gente. Hasta el punto que, cuando el 7 de junio de 1631 –ya fallecido el Patriarca – los Jurados de la Ciudad nombraron también a San Mauro 3º patrón de Valencia, como abogado del agua, junto a San Vicente Ferrer y San Vicente Mártir, ya que por su intercesión se había recibido lluvia cuantas veces se le pidió en rogativa los años de grave sequía, las autoridades siguieron acudiendo a esta fiesta.

INVASION NAPOLEONICA

SE INTERRUMPE LA TRADICION

Sin embargo, se interrumpió el tradicional desarrollo de la fiesta en cuanto a presencia de autoridades y fecha de celebración. Ganada la guerra de la Independencia contra la invasión francesa en 1808, los Jurados de la Ciudad pidieron al Rector del Colegio el cuerpo de San Mauro para sacarlo en procesión por la calles de Valencia, en accón de gracias por la victoria sobre las tropas francesas. Pero el Rector sólo accedió a conceder la procesión por el interior de la iglesia, como ordena el Patriarca en sus Constituciones; esto contrarió tanto a los Jurados, que dejaron de acudir a la fiesta en lo sucesivo y ya no solicitaron más rogativas por la lluvia. Oficialmente dejaron de honrar al tercer patrón de la ciudad.

COINCIDENCIA CON LA FIESTA DE SAN FRANCISCON JAVIER

La otra circunstancia tuvo como protagonista al arzobispo Marcelino Olaechea, once años obispo de Pamplona cuando fue designado para la sede de Valencia, prefirió celebrar la fiesta de San Francisco Javier, que coincide con la de San Mauro, optó por celebrar a San Francisco Javier el 3 de diciembre en menoscabo de nuestro patrón que trasladó al 5 del mismo mes, contra la Bula pontificia y la secular tradición valenciana.

El resultado es que, desposeído de su verdadera fecha celebrativa y su parafernalia, que no de su patronazgo sobre la ciudad, el día 3 San Mauro es solemnizado únicamente como patrón del Real Colegio del Patriarca, en la intimidad de su Iglesia. Pero sin que por ello le falte la solemnidad litúrgica exigida y el emotivo canto de “Gozos” al final que compuso el propio San Juan de Ribera:

GOZOS COMPUESTOS POR EL PATRIARCA

“Que a Valencia hayáis venido

 el mismo Dios lo ha guiado,

 pues su Vicario os ha dado

 y un cardenal ha traído.

Y pues nuestra ciudad honráis

 oh, ciudadano excelente,

 que su paz y bien se aumente

 os rogamos que pidáis.

 

 

 

Jesus Marti Ballester

www.jmarti.ciberia.es

jmartib@planalfa.es