SAN PIO X

Autor: Jesus Marti Ballester

 

 

LA VIDA

Segundo hijo de los diez del matrimonio de Juan Bautista Sarto, cartero del pueblo de Riese, y Margarita Sanson, costurera José Sarto, hizo sus estudios primarios en la escuela de su pueblo, andando seis kilómetros cada día. A veces, para no desgastar los zapatos, caminaba descalzo. Tanta era su pobreza. El párroco de su pueblo le enseñó el latín. El obispo de Treviso, le concedió una beca para ingresar en el seminario de Padua.

Ocupó los ministerios de párroco en Treviso, arcipreste en Salzano, canónigo en Treviso, rector y director espiritual del seminario, canciller de la curia, examinador prosinodial y vicario capitular.

León XIII lo consagró obispo de Mantua y lo creó cardenal y patriarca de Venecia.

A la muerte de León XIII, fue elegido papa, el 4 de agosto de 1903  en segunda opción, debido al veto de Francisco José I, emperador de Austria-Hungría, a la elección de Mariano Rampolla del Tíndaro, camarlengo, que gozaba de las preferencias de los cardenales del Cónclave. El cardenal Rampolla retiró su candidatura para evitar conflictos.

EL REFORMADOR.

Gobernó la Iglesia Católica con mano firme en una época en que ésta se enfrentaba a un laicismo muy fuerte y a tendencias del modernismo en los estudios bíblicos y la teología. Introdujo grandes reformas en la liturgia y facilitó la participación del pueblo en la celebración Eucarística. Permitió la práctica de la comunión frecuente y fomentó el acceso de los niños a la Eucaristía, porque él había sufrido de niño el hambre la eucaristía. Promovió mucho el estudio del catecismo y ordenó la edición del Código de Derecho Canónico. Promulgó un motu proprio, para reformar la música sacra, prohibiendo aquella misas larguísimas, como óperas, que, con ayuda de Lorenzo Perossi, consiguió que se compusiera unas misas más cortas y religiosas.

SENCILLO

Cuando le decían Santo aludiendo a su fama de santidad, corregía, que no, que era Sarto de apellido, sastre en italiano. Falleció en Roma el 20 de agosto de 1914, con la angustia y el dolor de no haber podido evitar la primera guerra europea. “Me resigno totalmente” fueron su palabras antes de morir. Enterrado en las grutas vaticanas hasta 1951 en que sus restos incorruptos fueron trasladados a la Basílica de San Pedro, bajo el altar de la capilla de la Presentación. En su epitafio se lee: Su tiara estaba formada por tres coronas: pobreza, humildad y bondad.

A pesar de los obstáculos que impuso el defensor del diablo por aquello del bofetón a su hermana, fue beatificado en 1951 por el papa Pío XII y canonizado el 3 de septiembre de 1954 por el mismo papa.

Jesus Marti Ballester

 

 

Jesus Marti Ballester

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