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“Encontraron a Maria, Jose y el Niño acostado en el
pesebre” Lc, 2-16-21 |
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1 DE ENERO. OCTAVA DE SANTA MARIA MADRE DE DIOS MARIA, MUJER
CONTEMPLATIVA |
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1. "Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su
Hijo, nacido de una mujer" Gálatas 4,4. Dios ha querido nacer de una
mujer. El Hijo de Dios ha querido asumir el proceso biológico humano como
todos los hombres, nacer llorando, pasar largos ratos durmiendo, someterse a
todas las necesidades fisiológicas, depender de su madre, como todos
nosotros. 2. Hoy celebramos también el día de 3. ¡La paz! Esta gran aspiración del corazón de todo
hombre y de toda mujer se construye día tras día con la aportación de todos,
como enseña la admirable herencia que nos ha entregado el Concilio Vaticano
II con la constitución pastoral «Gaudium et spes», en la que se afirma que la
humanidad no logrará «construir un mundo más humano para todos los hombres en
toda la extensión de la tierra, sin que todos se conviertan con espíritu
renovado a la verdad de la paz» (n. 77). Ante las situaciones de injusticia y
de violencia que siguen oprimiendo diferentes zonas de la tierra, ante las
nuevas y más insidiosas amenazas contra la paz –el terrorismo, el nihilismo y
el fundamentalismo fanático–, ¡se hace más necesario que nunca trabajar
juntos por la paz! 4. Es necesario un «empuje» de valentía y de
confianza en Dios y en el hombre para optar por recorrer el camino de 5. Despertó al Niño Jesús el parloteo de los
pastores. Unos le cogieron en brazos, otros le acariciaron, y El correspondía
con una sonrisa. Ha querido ser acunado y recibir bellos y encendidos
piropos, ser cubierto de besos mientras es alimentado a los pechos de su
amorosa madre y ser mecido por ella, cariñosa y asombrada. ¿Cómo se va a
acostumbrar a tener en sus brazos a Dios, a su hijo –Dios? ¿No nos ha pasado
algo parecido a los que hemos visto nacer por primera vez en nuestras manos
por nuestras palabras personales y ministeriales de la consagración
eucarística al Hijo de Dios? 6. San José también lo toma en sus brazos con
naturalidad y con un cariño inmenso agradeciendo, loco de alegría, la gran
vocación y confianza privilegiada que ha recibido del Padre. José está
fascinado con su pequeño, a la vez que también descolocado y como un intruso
en la familia. 7. Pero no están siempre en adoración del Niño. Hay
que hacer cosas, limpiar el establo, encender el fuego, preparar comida,
lavar los pañales del Niño, atender con cariño a los pastores y a los vecinos
que fueron llegando también poco a poco. 8. Y después, cuando todos se fueron, y se quedaron
solos, María pensaba. María es una mujer contemplativa, como se deduce de las
palabras del Evangelio: "María conservaba todas estas cosas,
meditándolas en su corazón" Lucas 2,16. El primer día del año lleva el
signo de una mujer, María. El Evangelista Lucas la describe como Virgen
silenciosa, en constante escucha de la palabra eterna, que vive en la Palabra
de Dios. María guarda en su corazón las palabras que proceden de Dios y,
juntándolas como en un mosaico, aprende a comprenderlas. En su escuela,
queremos aprender también nosotros a ser atentos y dóciles discípulos del
Señor. Con su ayuda maternal, deseamos comprometernos a trabajar con empeño
en el «taller» de la paz, siguiendo a Cristo, príncipe de 9. Había escuchado a los pastores y ahora medita en
su corazón. María sabe leer los signos de los tiempos y los signos de Dios.
Cuando decimos que María meditaba estas cosas, no queremos decir que María daba
vueltas en su mente a las imágenes de los pastores: si jóvenes, si viejos, si
rudos, si muchos, si pocos, si altos, si bajos, si de pelo negro, o de ojos
grandes, o pequeños, si habladores o graciosos, sino que se pierde en Dios. 10. Santo Tomás después de exponer la Teología del
Verbo encarnado, a partir de la cuestión 27 de Santo Tomás, ya había dicho en la cuestión 11. El Vaticano II dice: "Desde los tiempos más
antiguos, «Todo nombre, que significa una naturaleza, puede
atribuirse a una persona de esta naturaleza. Pero como la unión de la
encarnación fue hecha en una persona, es evidente que este nombre Dios puede
atribuirse a la persona que tiene la naturaleza humana y la naturaleza
divina; y por eso, todo lo que corresponde a la naturaleza divina o humana
puede atribuirse a aquella persona, tanto si se le atribuya a ella un nombre
que significa la naturaleza divina, como si se le atribuye otro que significa
12. Santo Tomás lo explica del siguiente modo: María,
por su divina maternidad, tiene una relación real con el Verbo de Dios hecho
carne; esta relación se termina en la Persona increada del Verbo encarnado,
pues Ella es la Madre de Jesús, que es Dios. La maternidad de María no se
termina en la humanidad de Jesús, sino en la Persona misma de Jesús: es Él, y
no su humanidad, quien es el Hijo de María" (3 q.35, a.4). Cristo, en
virtud de la unión hipostática, es una sola Persona divina que subsiste en la
naturaleza divina increada y en la naturaleza humana creada que es asumida.
Enseña la filosofía que es verdadera madre la que le nace un hijo por
generación. Ahora bien, la generación pasivamente considerada, exige como
término de la generación una naturaleza específicamente igual a la del que
engendra, pero en cuanto al sujeto generado exige un subsistente, que es la
persona que sustenta y en quien subsiste la naturaleza engendrada. De ahí que
hijo no se dice de la naturaleza, sino de la persona en el que subsiste la
naturaleza. 13. María engendra a Cristo según la naturaleza
humana, pero quien de Ella nace, el sujeto nacido, no es una naturaleza
humana, sino el supuesto divino que la sustenta, que es el Verbo. De ahí que
si el Hijo de María es el Verbo que subsiste en la naturaleza humana, María
es verdadera Madre del Verbo, la única persona de las dos naturalezas, y, por
tanto, María es Madre de Dios, puesto que el Verbo es Dios. El hecho de que
el Verbo con su divina naturaleza preexista a la Encarnación no presenta
dificultad, pues engendrar no significa crear de la nada, sino educir a una
persona viviente en una naturaleza específicamente igual a la del que
engendra. 14. María cumple la misión del hombre señalada por el
Concilio: "Dios ha llamado y llama al hombre a adherirse a El con la
total plenitud de su ser en la perpétua comunión de la incorruptible vida
divina" (GS 18). La contemplación acerca intuitivamente a la divinidad,
es integradora, afectiva, unificante. Cuando María contempla, admira, se
asombra, alaba, se enternece, glorifica, agradece, se ofrece, se entrega.
Sale de sí misma. Esto es el éxtasis que se abisma en la "profundidad de
la riqueza, de la sabiduría y ciencia de Dios y comprende cuán insondables
son sus pensamientos, y cuán indescifrables sus caminos" (Rm 11,33). Y
se convierte en una mujer madura y grande, inalterable y equilibrada,
viviendo en la atmósfera de paz que el mismo Dios le contagia. “Tiene en Dios
clavada la mirada y el corazón” en frase de Pablo VI. 15. Sólo María calla. Dios habló a Abraham y a Moisés
y envió a los Profetas para que hablaran a nuestros padres. Ahora, en esta
etapa final nos ha hablado por su Hijo (Hb 1,1). Cuando nace el Hijo de Dios,
hablan los ángeles, hablan los pastores y hablan los reyes venidos de
Oriente. Hablarán Simeón y Ana en el templo. Sólo María calla, absorta en el
misterio. Sólo la Madre guarda silencio. Sartre, el filósofo existencialista
considerado ateo, escribió en la Navidad de 1940, cuando estaba prisionero
de los alemanes, y después de haber leído el Diario de un cura rural, de
Bernanos. 16. «Como hoy es Navidad, tenéis el derecho de exigir
que os muestre el Pesebre. Aquí está. Aquí tenéis a la Virgen, y aquí a
José, y aquí al Niño Jesús. El artista ha puesto todo su amor en este
dibujo. Fijaos, los personajes tienen una vestimenta hermosa, pero están
rígidos: se diría que son marionetas. Ciertamente no lo eran. Si fueseis como
yo, que tengo los ojos cerrados..., pero escuchad: no tenéis más que cerrar
los ojos para oírme y os diré cómo los veo dentro de mí: la Virgen mira al
Niño. Y lo que sería necesario pintar en su cara es un ansioso estupor que
solamente una vez ha aparecido en un rostro humano; porque el Cristo es su
bebé, carne de su carne y fruto de su vientre. Hay también otros momentos, rápidos y difíciles, en
los que siente, simultáneamente, que el Cristo es su hijo, su pequeño, lo
mira y piensa: Este Dios es hijo mío, esta carne divina es mi carne. Es Dios
y se me parece. Esto es todo sobre Jesús y sobre 17. Al
imponerle al Niño el Nombre, al ser circuncidado, José ejerció el derecho y
el deber del padre. Así se lo había mandado el ángel: "Al cumplirse los
ocho días, cuando tocaba circuncidar al Niño, le pusieron por nombre Jesús,
como lo había llamado el ángel antes de su concepción" Lucas 2,21. 19. Junto a sus
manifestaciones de júbilo está la alegría paciente de la Madre del
Señor. Mientras ellos celebraban con alborozo el nacimiento de un niño, ella
meditaba el significado de todos los hechos que acompañaban la manifestación
de su hijo ante 20. Aprendamos esta lección del evangelio para
combinar el gozo de los pastores y la actitud meditativa de María. La fiesta
del nuevo año es una buena oportunidad para celebrar con júbilo la esperanza,
pero también para evaluar la experiencia del año anterior. De modo que la
felicidad de un día no provenga sólo del acostumbrado alboroto de las fiestas
de fin de año, sino de una sabia disposición ante el año que viene. Cada día
se nos abre un ramillete de posibilidades en el que podemos escoger los
caminos que nos conducen hacia una más plena realización humana en el
servicio. La fiesta nos debe ayudar a cultivar una actitud sobria ante las
novedades que cada época de la vida nos depara. 21. Madre del Redentor, Virgen fecunda, puerta del
cielo siempre abierta, estrella del mar, ven a librar al pueblo que tropieza
y quiere levantarse. Ante la admiración de cielo y tierra, engendraste a tu
santo Creador, y permaneces siempre virgen. Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros pecadores. JESUS MARTI BALLESTER |
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JESUS MARTI BALLESTER |
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Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant |