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SOLEMNIDAD DE 3 de junio de 2007 FAMILIA DE AMOR Autor: Jesus Marti
Ballester |
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1. "Cuando venga el
Espíritu de la verdad os guiará hasta la Verdad plena" Juan 16, 12. No
es que el Espíritu Santo nos va a enseñar verdades nuevas diferentes de las
reveladas por Cristo, sino que nos hará profundizar en la misma verdad y nos
la hará gozar fruitivamente. Cuando nace un niño se siente rodeado de ternura
y de cariño. A ese cariño corresponde el bebé lentamente con sus gestos y un
poco más adelante con sus balbuceos, nacidos de las caricias de los papás y
hermanitos que le aman. El niño que se siente amado, va balbuceando nombres a
esa ternura: papá, mamá, los nombres de sus hermanos, pato, tina, mano. Los
creyentes han seguido un camino semejante al del niño. Primero ha sido sentida
la ternura difusa. Después, han pasado a poner los nombres de las Personas
divinas: Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Pero cuando han de expresar la
ternura y la vida de Dios, las palabras se quedan pequeñas. Con razón dice
San Agustín: "Se habla de Tres Personas, por decir algo y no quedarse
callados" En la familia humana, creada a imagen de 2. Por el contrario, cuando en la familia en vez de amor hay egoísmo,
ocurre 3 ¿Pero qué enigma es éste de tres que son uno y de uno que son tres?
¿No sería más sencillo creer en un Dios único, como los judíos y los musulmanes?
La Iglesia cree en la Trinidad no para complicar las cosas, sino porque esta
verdad le ha sido revelada por Cristo. La dificultad de comprender el
misterio de la Trinidad es un argumento a favor, no en contra, de su verdad.
Ningún hombre habría ideado jamás un misterio tal. Intuimos que, Dios no
puede más que ser uno y trino. No puede haber amor más que entre dos o más
personas; si “Dios es amor”, debe haber en Él uno que ama, uno que es amado y
el amor que les une. Dios es único, pero no solitario. ¿A quién amaría Dios
si estuviera absolutamente solo?¿Tal vez a sí mismo? Entonces su amor, sería
egoísmo, o narcisismo. 4. La gran y formidable enseñanza de vida que nos llega de la
Trinidad, es que este misterio es la máxima afirmación de que se puede ser
iguales y diversos: iguales en dignidad y diversos en características. Y ésta
es la necesidad más urgente que hay que aprender, para vivir en este mundo.
Se puede ser diversos en color de la piel, cultura, sexo, raza y religión y a
la vez, gozar de igual dignidad, como personas humanas. Esta enseñanza
encuentra su primer y más natural campo de aplicación en 5. Consiguientemente, profundicemos en la contemplación del Misterio con
la luz de la fe, y adoremos filialmente y con ternura al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo. Una hermana encontró a Teresa de Lisieux en su celda
cosiendo, con el rostro cuajado de lágrimas, y le preguntó cuál era la causa
de aquellas lágrimas. -Es tan dulce llamar a Dios "Padre", contestó
la Santa, que estaba experimentando inefablemente la emoción de la paternidad
de Dios Padre. ¡Es tan misterioso llamar a Dios Hijo! Que el Padre tenga un Hijo y
que los dos formen una familia con el Espíritu Santo, que sean una comunidad
de amor, nos debe inundar de gozo. 6. Con la ayuda de la Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del
Espíritu Santo, sintonicemos con el autor del Salmo 8, y con el pueblo de
Israel, que cantó este salmo de admiración y de adoración: "¡Señor,
Dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra". Gloria al
Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Por los siglos de los siglos. Amén. JESUS MARTI BALLESTER |
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JESUS MARTI BALLESTER |
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Pedro Sergio Antonio
Donoso Brant |