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SAN VALERO Obispo de Zaragoza 29
de enero PROCEDENCIA ROMANA Autor: Jesus Marti
Ballester |
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Los nombres de Valeriano, Valerio y
Valero proceden de la noble estirpe romana de los Valerios, y derivan del
verbo valere, de donde procede también el nombre de Valentín. En todos ellos
subyace la idea de valiente, fuerte, eficaz, vigoroso. OBISPO DE ZARAGOZA San Valero, fue elegido obispo de
Zaragoza, en el año 290, y dedicó su vida a predicar la fe cristiana y
evangelizar a sus fieles. Había nacido en Zaragoza y murió desterrado en Anet
(Eure y Loira), el año 315. Su biógrafo, el poeta cristiano-romano Prudencio,
nos cuenta que pertenecía a la familia consular de los Valerios. LA FORTALEZA CRISTIANA Alcanzó una larga longevidad. Hubo de
resistir durante su episcopado, la persecución de Diocleciano y Maximiano.
Pero digno heredero de la tradición de fortaleza de los cristianos, sabiendo,
como los mártires que le habían precedido, que estaba arriesgando su vida, no
dejó nunca de predicar y de reconfortar a los perseguidos. Es el santo patrón
de la ciudad de Zaragoza. PERSEGUIDO POR DACIANO Llegó a oídos de Daciano, gobernador
de Hispania, que el obispo Valero y su diácono Vicente predicaban
abiertamente la fe cristiana. Mandó detenerlos y conducirlos cargados de
cadenas a Valencia, donde él residía. No se arredró Valero ante Daciano; pero
éste, que entendía que hacer mártires cristianos fortalecía la fe que
pretendía desarraigar, en vez de debilitarla; y no deseando ensañarse con un
pobre anciano, lo condenó al destierro, reteniendo preso en Valencia a su
discípulo y diácono Vicente, a que cruelmente martirizó. DATOS ESCASOS DE SU VIDA De su vida se nos han transmitido
pocos datos, lo que no es extraño, teniendo en cuenta que estamos en los
inicios del siglo IV. Los últimos años de su episcopado no podía cumplir con
el cargo de la predicación, por un problema en la lengua, por lo que fue
llamado "el tartamudo". Pero encontró un magnífico ayudante en el
diácono Vicente, San Vicente Mártir, que fue traído por sus padres desde
Huesca, para que lo educara. Como hemos dicho anteriormente en esta época, a
principios del siglo IV, todo lo cristiano resultaba una clara amenaza para
el imperio romano y Diocleciano y Maximino desencadenaron una cruel
persecución contra la Iglesia, principalmente contra obispos, presbíteros y
diáconos. Valero y Vicente fueron llevados prisioneros a Valencia para ser
juzgados por un tribunal. Vicente halló el martirio y Valero fue desterrado a
Enate, pueblo cercano a Barbastro. Como San Valero por su problema de
locución, no se pronunció ante el tribunal valenciano, tomó Vicente la
palabra y dirigió su atención principal hacia él, y pagó con la vida su
discurso, siendo San Valero desterrado.
CONCILIO DE ELVIRA Sabemos que estuvo presente en el
primer Concilio español del que existe noticia: el de Elvira, en Granada.
Prudencio, en su Peristéphanon nos dice que Vicente, natural de Huesca y
martirizado en Valencia era su diácono. Juntos fueron apresados en Zaragoza y
le acompañó en su cautiverio hasta la ciudad del Turia durante la persecución
de Diocleciano, y en donde salvó la vida, tal vez en vista de su ancianidad.
Hubo más de un obispo cesaraugustano con el nombre de Valero, en la Edad
Antigua. Y no hay duda -por las Actas del Concilio de Elvira- acerca de que
era un Valero quien gobernaba la diócesis Zesarausgustana a comienzos del
siglo IV. RETIRADO A LA ORACION Y PENITENCIA Valero se retiró al pueblo de Anet,
donde se entregó unos doce años a la oración y penitencia en el templo que
había hecho edificar en honor de su diácono el mártir Vicente, una vez conocido
su martirio, hasta su fallecimiento en el año 315. Murió lleno de años y
méritos. Su cuerpo fue sepultado cerca de Anet, en el castillo de Strada, de
donde fue trasladado a Rota en 1065 y de allí a Zaragoza en 1170 por orden
del rey Alfonso II de Aragón. SUS RELIQUIAS Después de la invasión musulmana,
cuando acababa de nacer el Reino de Aragón, llegaron noticias de que se
habían descubierto sus restos en el Pirineo. Se supuso que el obispo había
sido exilado a aquellas tierras poco hospitalarias. En 1050, lo que se creyó
que era su cuerpo venerable fue llevado a la sede episcopal de Roda de
Isábena, entonces cabeza eclesial de Aragón. Sus reliquias, entonces muy
veneradas y solicitadas, sufrieron varios traslados, sobre todo durante la
ocupación de España por los árabes. Estuvieron primero en el castillo de
Estrada y posteriormente fueron trasladados a Roda de Isábena, entonces
cabeza eclesial de Aragón. LA ENTRADA DE ALFONSO I Cuando las tropas de Alfonso I y de
Gastón de Bearn entraron en Zaragoza en 1118, la restauración de la diócesis
cristiana exigía la presencia física de las reliquias de San Valero. El
capítulo de Roda fue generoso y envió, en sucesivos momentos, primero un
brazo y, más tarde, en 1170, ya bajo el cetro de Alfonso II, el cráneo del
obispo confesor. Cuando Don Pedro de Luna fue elegido papa, regaló a la Seo,
en 1397, el relicario para guardar el cráneo del obispo patrono y protector
de Zaragoza. Hecho por orfebres y esmaltadores del taller de Aviñón, en plata
sobredorada y con pedrerías, es una de las mejores piezas góticas que guarda
Aragón SU RETRATO EN EL MUSEO Un retrato de San Valero, que
reproduce los rasgos de Benedicto XIII, se guarda en el Museo Capitular de
Zaragoza. Su festividad se celebra el día 29 de enero en la ciudad de
Zaragoza, siendo este día el postre popular de todos los zaragozanos el
típico "Roscón de San Valero". Ya es tradición que en la plaza del
Pilar se reparta cada año un gran roscón bendecido y repartido entre 10.000
personas y que se coloca a las 10 de la mañana en la Plaza del Pilar. |
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Jesus Marti Ballester |